Los periodistas: ¿el mal necesario?

Muchos medios evitan hablar de temas que podrían ser incómodos al poder político, económico y/o a sus anunciantes y envían sus textos a revisión como si fuera parte del proceso editorial.

Siempre me he preguntado por qué a un arquitecto no le supervisan sus planos o a un ingeniero sus proyectos, pero a un periodista sí le revisan con lupa sus textos.

Ahora que recientemente se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, recordé que hace algunos años, cuando trabajaba como subeditor de una conocida revista de negocios, tuve una lección inolvidable de periodismo que nunca escuché en mis clases universitarias de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UNAM: “Recuerden que aquí no se critica a nadie, porque quien no es cliente, puede serlo”.

Quien dijo tan célebre frase era ni más ni menos que el dueño de dicha revista de negocios. Ese día él había llegado a la Redacción muy enojado, con la intención de regañarnos a todos porque en el número recién publicado se había impreso una nota de un anunciante de la revista, un amigo suyo director de una famosa empresa de renta de autos, a quien no le había gustado lo publicado. Ni siquiera era una nota negativa, solo no había sido de su agrado y nadie se la había enviado para visto bueno.

En otras ocasiones, todos en la Redacción hacíamos grandes corajes porque se nos pedía enviar nuestros textos con el cliente “a revisión” … De nada servía patalear y esgrimir toda clase de argumentos para evitar tan penosa situación, porque simple y sencillamente nos respondían que así era la política editorial y nos daban el clásico portazo en la cara.

Después de confirmar que en ese medio los periodistas solo éramos simples maquiladores, hacedores de textos al gusto del cliente, “el mal necesario”, como también nos calificó un día dicho personaje a todos los integrantes de su equipo editorial, decidí cambiar de horizontes y, claro, de trabajo.

Pero no todo es negro en la vida, también hay blancos. Con el tiempo llegué a trabajar a la Redacción de la revista líder de negocios de este país y estando ahí me quedó claro que no todos los medios son iguales, porque hay algunos, pocos en realidad, que sí se toman en serio su papel y su compromiso con los lectores. Para muestra un botón: en una ocasión me tocó hacer un reportaje sobre las empresas tequileras para la edición de fin de año, así que fui a Jalisco a hacer las entrevistas correspondientes. Antes de publicar el número, recibí la llamada de una persona de Marketing de una de las tequileras entrevistadas. Me dijo que su director nos pedía amablemente que le enviáramos el texto de la entrevista para revisión. Yo le expliqué que eso no era posible, por política editorial del medio, pero que preguntaría y le llamaría.

Como yo tenía poco tiempo en la revista, acudí al director editorial, quien al saber la situación me dijo contundentemente: “De ninguna manera, mándalos al diablo -en realidad usó un lenguaje mucho más fuerte que no repetiré en este espacio-. Diles que si no quieren publicar su anuncio está bien, pero no podemos enviarles el texto para revisión”.

Henchido de felicidad, regresé a mi lugar y le llamé a la persona que había hecho la solicitud para confirmarle que no era posible enviarle el texto a revisión y que estaban en toda la libertad de no publicar su anuncio. Al final, el aviso se publicó en la edición de fin de año y nuestra integridad como periodistas se conservó intacta.

Por desgracia, no todos los medios defienden la libertad de expresión ni los derechos de los periodistas. Algunos, como ya referí, simple y llanamente solo buscan el fin comercial y otros, la mayor parte, recurre incluso a la autocensura. Muchos medios evitan hablar de temas que podrían ser incómodos al poder y/o a sus anunciantes y envían sus textos a revisión como si fuera parte del proceso editorial. Siempre me he preguntado por qué a un arquitecto no le supervisan sus planos o a un ingeniero sus proyectos, pero a un periodista sí le revisan con lupa sus textos…

Colofón

Nada que celebrar en el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Hace poco, Artículo 19 -organización internacional que defiende la libertad de expresión y el derecho a la información- presentó su Informe Anual titulado Ante el silencio, ni borrón ni cuenta nueva, donde afirma con innegables datos duros que México es el país más peligroso para ejercer el periodismo en todo el continente.

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Es licenciado en Ciencias de la Comunicación (CC) y maestro en Relaciones Internacionales (RI) por la FCPyS de la UNAM. Es socio director de Comunicación CM, desde donde edita medios especializados en las industrias farmacéutica, salud, energía y tecnología. Es profesor de diversas materias de periodismo de la carrera de CC, en la UNAM, desde hace más de 25 años. Es generador de contenidos y ha desempeñado diversos cargos periodísticos y colaborado en los principales medios de comunicación en México.