Los errores del marketing político

El marketing político se define como el conjunto de técnicas dirigidas a facilitar y a adaptar mejor un candidato a su electorado objetivo, siendo estas técnicas las que posibilitan dar a conocer a la marca política al mayor número de electores

Pasada la elección de México donde gano la izquierda por primera vez esto nos deja mucha enseñanza en el marketing político, primero veamos algunas definiciones para poder entender.

El marketing político se define como el conjunto de técnicas dirigidas a facilitar y a adaptar mejor un candidato a su electorado objetivo, siendo estas técnicas las que posibilitan dar a conocer a la marca política al mayor número de electores creando al mismo tiempo diferencias competitivas con los oponentes y, finalmente, optimizando el número de votos necesarios para conseguir el mejor resultado en las campañas electorales.

El marketing político actual lo separa por cinco áreas o factores, estos cinco factores no son los únicos, pero si algunos de los más relevantes y motivos de estudio o trabajo por un proyecto de investigación en consultoría política:

Investigación política: Diagnóstico y análisis cuantitativo y cualitativo del escenario o contexto electoral.

Campañas electorales: El proceso donde se unen agentes, recursos, canales de comunicación, estrategias de marketing, partidos y candidatos con el fin de ganar unas elecciones.

Comunicación política: El cómo, cuándo, por qué, para qué, a quién se transmite el mensaje o argumento político.

Enfoque de campaña: El método utilizado por la dirección de partido o candidato político para hace mejor uso de los recursos, aplicando las mejores técnicas de marketing electoral, motivando al equipo de trabajo y, por último, colocando al elector como el centro de toda estrategia de marketing político.

El “producto político”: Qué se ofrece como candidato o como partido político, qué características tiene, en que se diferencia de la competencia, cómo acceder a él, todos los atributos y características que hacen conseguir la confianza del ciudadano.

Mucho hemos escuchado de las expresiones faciales y las micro gesticulaciones para detectar mentiras, así como el mirar fijamente a los ojos para detectar la veracidad de nuestro interlocutor, sin embargo, estos supuestos “tips” de detección de mentiras, también los saben la gente que se dedica a engañar de profesión y constantemente practican sus movimientos y gesticulaciones para evitar ser evidenciados en una mentira a través de su discurso y su lenguaje corporal.

Estamos en una época donde ya nadie confía en nadie y los estudios de medición de la confianza del consumidor en las instituciones en México salen francamente con calificaciones reprobatorias. Inclusive las Universidades, que son las instituciones que podríamos decir que son en las que “más” confianza tiene el consumidor, seguido de las Iglesias, incluso ellas, sacan una calificación de siete en una escala del uno al diez. Que, si mi hijo me entregara boletas con puro siete, tampoco estaría muy contento que digamos, ya que son calificaciones casi reprobatorias, de “panzazo” pues, como lo es la educación en México. En el otro extremo y para sorpresa de nadie, los partidos políticos y los sindicatos, ocupan el final de la fila en lo que a confianza se refiere con calificaciones que rondan los cuatro puntos sobre los diez posibles.