En días pasados, la venta de una “bolsa de mandado” puso a Zara en medio de la opinión pública y todo parece indicar que ahora sería Gucci la que se lleve las criticas por un caso similar.

Lo que en un principio fue calificado como una burla para la marca, de manera rápida se convirtió en una crítica relacionada con lo que muchos usuarios de redes sociales calificaron como aprobación cultural así como un abuso en el precio.

Lo que pasó con Zara

En redes sociales criticaron el “bolso shopper” de rayas, que Zara lanzó a un precio de 649 pesos, como parte de una nueva colección.

La bolsa está elaborada con poliéster, que es similar al típico material con que son elaboradas las bolsas para hacer las compras en mercados y tianguis mexicanos.

El tamaño de las bolsas que vende Zara es de 34 centímetros de alto por 35 centímetros de ancho y 18 centímetros de fondo.

El material, las características y el precio del producto, pusieron a Zara en el ojo del huracán lo que llevó a la marca a eliminar de su portafolio, cuando menos en el mercado mexicano, el peculiar producto.

Una bolsa de más de 50 mil pesos

Aún teniendo este antecedente, ahora es Gucci la marca que ha intentado, a la vista de los usuarios mexicanos, retomar los diseños coloquiales del país con una “bolsa de mercado” que se venden en poco más de 50 mil pesos.

en dís pasados, la reconocida marca de moda compartió en su cuenta de Instagram una imagen de los bolsos que son parte de su nueva colección, mismos que a decir del equipo de Gucci, están inspirados en destinos como  Cannes, Capri, Mykonos, Monte Carlo, Miami y Hawái.

No obstante, para los usuarios se trata de una replica de los bolsos mexicanos que se pueden comprar en los tianguis y mercados de México, situación que ha generado toda clase de criticas que se han visto reforzadas por el precio del peculiar accesorio.

A decir de lo publicado en la página web de Gucci, cada bolso tiene un costo cercano a los 55 mil pesos al tipo de cambio actual.

Gucci

Inspiración o apropiación cultural

Este es un ejemplo más que se suma a los repetidos casos en los que el consumidor acusa a las grandes marcas por apropiación cultural.

La mayoría de los reclamos en este sentido se orientan a la intención de las firmas por generar grandes negocios con precios altos costa, según los propios usuarios, del ingenio y creatividad locales.

La línea entre inspiración y plagio parece ser cada vez más delgada y mantenerse al margen es vital para evitar pérdidas y golpes duro la reputación de cualquier marca.

Cuidar estos detalles no es un tema que pueda tomarse a la ligera, más cuan do consideramos que son cada vez más los consumidores que velan por el bienestar y el reconocimiento de lo local.

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