Las cámaras fotográficas siguen perdiendo relevancia para el consumidor

Aunque es posible notar la importancia que han cobrado las imágenes en el mundo digital gracias a la popularidad de espacios como las redes sociales –donde es posible contemplar a los usuarios haciendo hasta 347 mil scrolls de imágenes en solo 60 segundos en Instagram (según datos de Visual Capitalist)– y que hay más fotos que nunca en este apartado, el negocio de las cámaras fotográficas parece seguir en declive.

Y es que gracias a la popularidad de otros dispositivos, como los smartphones, para los consumidores se ha reducido la necesidad o deseo de contar con una cámara para capturar momentos o escenas que valgan la pena recordar. En el caso de los smartphones, la función de la cámara es un aspecto que ha cobrado especial importancia conforme surgen nuevas generaciones por parte de las distintas firmas tecnológicas, incluso sus capacidades cada vez se acercan más a las de las cámaras profesionales, por ejemplo, hace poco reportamos que Xiaomi tiene contemplado lanzar el Mi 10, equipo en el que una de sus características más interesantes será una cámara de 108 megapixeles.

Pero regresando al tema de las cámaras, en la gráfica de esta ocasión decidimos destacar las cifras de los envíos que se han generado y su evolución a lo largo de la última década. De acuerdo con cifras compartidas por la asociación CIPA, donde se encuentran las principales marcas, como Canon, Nikon, Sony, Olympus y Kodak, esta industria ha pasado de haber tenido envíos por 121.5 millones de equipos en 2010 a solo 15.2 millones en 2019, siendo principalmente las cámaras con lentes integrados las que han perdido terreno de forma importante.

Por supuesto, lo más importante a estacar es el hecho de que las ventas en general han caído un 87 por ciento desde 2010 y la tendencia no parece cambiar para bien conforme las cámaras de los teléfonos inteligentes siguen avanzando más allá de los pixeles y se enfocan en otros apartados importantes, como mejorar la profundidad y el rendimiento de las imágenes en condiciones de poca luz.

Ante ese escenario, ¿hay algo que pueda hacer esta industria para sobrevivir?