Las barreras de censura del marketing

Tanto en la familia como en la sociedad hay ciertos temas que no debieran ser tocados y desconocemos en la mayoría de las veces los motivos reales de esta censura.

Si bien las instituciones son organizaciones que tienen como objetivo establecer normas de conducta, algunas de estas son tan antiguas que hoy en día son un tabú en las pláticas de sobremesa, ejemplo de esto es la frase de “no se habla de política, ni de futbol ni de religión”.

Respecto a marketing hay una serie de conocimientos que pueden ser muy someros al momento de abordarlos, sobretodo que la mayoría de los que hacemos esta profesión buscamos el cambio del comportamiento del cliente, que para entenderle no basta con una clasificación de nivel socioeconómico, promedio de ticket de compra, patrón de compra, entre otros clásicos modelos.

Consideremos que nuestra profesión tiene rasgos narcisistas (aunque conozco varios que ya lo tienen como trastorno), por lo que este tipo de comportamiento si no le tenemos identificado nos puede sesgar al momento de discutir y tomar postura, sobre todo si nos tocan nuestra herida narcisista cuando desmeritan nuestros aportes en esas discusiones de mercadólogos que en ocasiones parecen guerra de titanes por mostrar quién es el que sabe más, quién ha viajado más, quién tiene más experiencia, en pocas palabras quién es más.

Pensando en qué podemos hacer de lado los destellos que buscan distraer y ganar a costa de toda la atención de las personas, podríamos centrarnos en identificar aquellas barreras de censura en nuestros planes de mercadotecnia.

Desde mi punto de vista las principales barreras de censura son:

  • Lo que se cree que no podemos hablar pero que en realidad no hay norma, tales como las tradiciones, ejemplo de esto es la famosa frase “aquí siempre ha sido así”.
  • Lo que genera desacuerdo por rompimiento de paradigma (nuevos modelos de familia, poliamor, de culto, credo, etcétera).
  • Los temas que todos hacemos o reprimimos por elección propia, tales como la sexualidad.
  • Los temas que generan morbo y fantasías de perversión tales como drogadicción, triarejas, etcétera).
  • Los temas que por desconocimiento generan miedo de abordarlos tales como enfermedades y padecimientos.
  • Lo que se pueden hablar pero están reglamentados (medicamentos, tabaco y alcohol).

Como ya he abordado en colaboraciones anteriores, el mercadólogo es el orquestador, es el responsable de organizar a un grupo de personas para sumar talentos y conocimientos con los cuales se pueden hacer campañas disruptivas que generan un impacto en emociones de las personas, que entre más profundo sea este impacto (a nivel preconsciente), estaremos siendo la voz de aquello que muchos desean hacer pero que nunca se han atrevido.

Así que, no estaría de más hacer un lado la lucha de egos y buscar alianzas para poder trabajar en vencer las barreras de censura que tenemos en la creación de nuestras campañas.