La libertad de prensa se deterioró en EU con la llegada de Trump

El país se encuentra en el lugar 45 de 180 países, dos sitios por debajo de su clasificación del año anterior, según un reporte de Reporteros Sin Fronteras.

Estados Unidos bajó dos lugares en la clasificación internacional de libertad de prensa durante el primer año de la presidencia de Donald Trump, quien declaró en 2017, que la “mala prensa” era “enemiga del pueblo estadounidense”.

De acuerdo con el Índice de Libertad de Prensa en el Mundo 2018 de Reporteros sin Fronteras (RSF) el país se encuentra en el lugar 45 de 180 países, dos sitios por debajo de su clasificación del año anterior.

La organización no gubernamental señala que, de acuerdo con algunos periodistas consultados para el estudio, enfrentan mayores dificultades, e incluso arrestos o amenazas en redes sociales, por hacer su trabajo.

“La libertad de prensa en Estados Unidos ha estado bajo ataque desde hace varios años, y el primer año de la presidencia de Donald Trump ha alimentado una caída adicional en el derecho de los periodistas a informar”, señaló el reporte.

Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, la Asociación de Corresponsales de Prensa de la Casa Blanca abrió por primera vez en su historia un Comité de Seguridad donde sus miembros pueden reportar amenazas o agresiones por motivo de su trabajo periodístico.

La organización no gubernamental manifestó su molestia por la declaración del mandatario estadounidense sobre que algunos medios son “enemigos del pueblo” y sus frecuentes ataques verbales contra periodistas específicos o el intento de bloquear el acceso a varios medios a la Casa Blanca, además del uso rutinario el término fake news en represalia por coberturas críticas.

“Incluso ha pedido la revocación de las licencias de transmisión de ciertos medios informativos”, remató el reporte.

En el marco de la visita del presidente francés Emmanuel Macron, Trump dijo al reportero de la cadena televisiva ABC que su pregunta era “estúpida”, cuando éste le cuestionó si planeaba indultar a su abogado Michael Cohen.

RSF hizo notar que la “violenta retórica antiprensa” desde los más altos niveles del gobierno de Estados Unidos ha sido acompañada con violaciones a la libertad de prensa a nivel local conforme los periodistas arriesgan ser arrestados por cubrir protestas o hacer preguntas.

Los reporteros han sido sujetos a ataques físicos durante su trabajo. Parece ser que el ‘efecto Trump’ ha amplificado el decepcionante clima de libertad de prensa que ha marcado la presidencia de Trump”, señaló el reporte.

Entre los indicadores de la caída de la libertad de prensa en Estados Unidos destacó el hecho de que las personas que denuncian malas conductas oficiales enfrentan penas carcelarias bajo la Ley de Espionaje en caso que filtren información de interés público a los medios informativos.

Al mismo tiempo Reporteros Sin Fronteras lamentó que aún no exista un estatuto federal, una “ley escudo” que garantice a los periodistas estadounidenses su derecho a preservar la identidad de sus fuentes informativas.

Señaló que es “indiginante” que las autoridades continúen revisando las grabadoras o cámaras de los periodistas en los cruces fronterizos.

Margaux Ewen, directora ejecutiva para norteamérica de RSF, señaló que los ataques a la prensa en Estados Unidos empezaron desde la era Obama, con los procesos judiciales por filtraciones de prensa y el arresto de periodistas en protestas callejeras.

“Esa tendencia ha empeorado en la era Trump, pero él ha agregado una capa adicional de odio al periodismo y la libertad de prensa, falta de respeto a la Primera Enmienda –que garantiza la libertad de expresión”, dijo en un foro organizado por The Washington Post.

Las agresiones a la prensa en Estados Unidos también han sido a nivel estatal. El año pasado el candidato republicano a un escaño en Montana, Greg Gianforte, golpeó al reportero de The Guardian, Ben Jacobs. A pesar de ello, Gianforte ganó la elección.

“Eso es escandaloso, que alguien que ataca a un reportero pueda ganar la elección y se debe probablemente porque la retórica viene desde el puesto más alto del país”, lamentó Ewen.

“Internacionalmente, eso significa que no estamos poniendo el ejemplo, que no somos creíbles cuando pedimos que otros países que son por lo general represivos contra la prensa, respeten el trabajo de los periodistas en una democracia”, finalizó.

SUSCRÍBETE AL CONTENIDO PREMIUM POR TAN SÓLO $299