La industria del plástico, uno de los grandes villanos contemporáneos

Los plásticos han sido satanizados política y socialmente por su impacto en el medio ambiente, pero aún falta proponer soluciones de fondo

La industria del plástico se ha considerado como uno de los grandes villanos en el imaginario popular de nuestros días. No importan las cosas positivas que han traído a nuestras vidas, tampoco importa el hecho que mucho de nuestro estilo de vida contemporáneo esté construido sobre plásticos de algún tipo. Ahora, se ha vuelto muy rentable políticamente satanizar al plástico como un elemento contaminante. La narrativa de la industria mostrando datos científicos para defenderse no ha sido tan fuerte, como sí lo han sido los videos mostrando tortugas muertas con popotes en sus narices, o de peces de todos tamaños con sus vientres llenos de plásticos y más plásticos. Ante lo emocional de las imágenes en contra, no hay argumento técnico que logre convencer.

Y así llegamos a la situación en la que estamos hoy; los plásticos son políticamente un blanco fácil. Ningún grupo de ciudadanos va a oponerse a las restricciones que vemos aparecer en ciudades en México, en América y en el mundo. El caso de las Ciudad de México es particularmente ilustrativo del fenómeno. Se está atacando a los plásticos de “uso único”, siendo las bolsas de plástico de los supermercados el gran villano, pero, ¿acaso no hay otros miles de plásticos de uso único, inclusive en los mismos supermercados? Un pequeño paseo por los anaqueles de dicho lugar que, por cierto, tienen prohibido proporcionar bolsas de plástico para llevar las mercancías, nos permite ver miles de empaques de plástico de un solo uso. ¿Acaso no sigue habiendo bolsas para frutas y verduras y los empaques de muchos tipos de alimentos?, ¿y los shampoos y otros productos de aseo?, de hecho, ¿el empaque de plástico de jamones y quesos pre-empacados no es de uso único?

Pero, además de que la regulación de la Ciudad de México tiene muchas áreas controversiales, la pregunta verdaderamente de fondo es: ¿Eliminar las bolsas de supermercado y otras bolsas de plástico disminuye el problema ambiental? El debate correcto sería plantearnos si la prohibición de cierto tipo de bolsas disminuye el volumen de materiales plásticos que colocamos en el ambiente. Hay estudios en varias ciudades del mundo que arrojan resultados desconcertantes, por ejemplo, en Reino Unido se descubrió que las bolsas de plástico desechables al ser reemplazadas por bolsas mas fuertes (también de plástico) solo hacían que se consumiera más plástico. Muchos consumidores continuaban yendo al supermercado sin bolsas (como siempre lo hicieron) y comprando las bolsas duraderas cada vez que iban de compras. Es claro que algo bien intencionado al planearse puede chocar con conductas de décadas que no ayudan a aprovechar los cambios en la ley.

El problema educativo y de posicionamiento en la industria de los plásticos

Es claro que el problema en la industria de los plásticos es de posicionamiento. Al ser uno de los villanos en contra del medio ambiente, es difícil encontrar defensores. Aún más en una época en la que los millennials realmente se preocupan por el “fin mayor” de las empresas, el caso de la industria de los plásticos parece perdido. Ningún millennial, en su sano juicio, va a ser fan de la industria de los plásticos. Ésta podría hacer un gran papel con contenidos educativos que hablen de soluciones de fondo al problema, pero en estos momentos la industria está desacreditada y su voz en redes sociales y otros vehículos orgánicos es, por lo tanto, inexistente. Inclusive, contraproducente.

Resulta evidente que, la industria tiene mucho por hacer en términos de educar al público en general; después de todo, el problema de posicionamiento es muy amplio. La mala imagen de la industria no viene solo de unos cuantos políticos, es un problema global. Sin embargo, la verdadera solución de fondo es buscar que todos los plásticos utilizados, especialmente en empaques de productos de consumo masivo, sean 100% reciclables. No solo eso, también es clave que sean 100% reciclados, lo cual es muy diferente a lo que sucede en la realidad hoy en día, cuando vemos que van a parar a rellenos sanitarios o a ríos, lagos y mares.

La solución verdaderamente sustentable: la economía circular

Además de eliminar cierto tipo de plásticos problemáticos para el ambiente, es imperativo que la industria eduque sobre las soluciones de fondo y asocie su imagen a estas. Un ejemplo son las grandes empresas de bebidas, como Coca-Cola, que están colocando metas para que todos y cada uno de sus envases plásticos sean 100 por ciento reciclados. Si todos los fabricantes de alimentos y bebidas adoptaran el concepto de economía circular, el cual implica que los envases regresen a los fabricantes para ser reciclados, entonces tendríamos un modelo verdaderamente sustentable. El problema es que, para lograr la economía circular, necesitamos repensar totalmente muchos de los aspectos de la economía actual.

La economía circular es un cambio de paradigma verdaderamente masivo, puede ser visto como un gran problema o como una gran oportunidad. Muchos de los grandes fondos de inversiones ven cómo las iniciativas para cuidar del medio ambiente serán, sin duda, motores de inversiones en el corto y mediano plazo. La industria de los plásticos debería de abanderar los conceptos de economía circular con mucha más fuerza y debe aprender a conectar con usuarios de todas las edades, incluyendo a los más jóvenes. Para esto, no solo deben hacer que su propósito sea que sus productos sean 100% reciclables, además deben de encontrar los canales para comunicarse con sus usuarios.

Los plásticos definitivamente han traído muchas cosas positivas a nuestro estilo de vida contemporáneo, pero es momento de que tomemos conceptos como el reciclaje y la economía circular no sólo como importantes, sino extremamente prioritarios y urgentes.

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