La delgada línea del Internet en los niños

Según Activa Research; WIN; Brand Investigation en México el 83 por ciento de los niños entre los 3 y 13 años usan internet, segmentados por grupos, los niños entre los 3 y los 9 años el 70 por ciento está online mientras un 96 por ciento de las edades entre 10 a los 13, es decir, solo el 4 por ciento no está en los hábitos de conexión a la red de redes.

Esto nos muestra dos escenarios, el primero es que las nuevas generaciones ya están digitalizadas, en segundo y quizás preocupante, el que los niños están teniendo la oportunidad de visualizar absolutamente todo, por lo que el crear barreras de protección de menores o parental controls, así como horarios adecuado, favorecen la interrelación personal.

Es cada vez más común que los juegos en las tabletas de los niños desplacen el libre juego y la convivencia, que además de proveer de herramientas de socialización otorgan al infante un conocimiento de exploración y establecimiento de los límites.

Un objeto frío y duro como una tableta solo favorecerá un comportamiento autista en el crecimiento de los niños, internet no es responsable de tener que educar ni formar a los hijos.

Pareciera que de ser así nos enfrentaríamos a una formación plana, carente de expresión corporal, de interrelación con el mundo, de la fantasía de explorar, de imaginar, de crear y que solo están obedeciendo reglas dictadas por el desarrollador de las aplicaciones en que están navegando los niños.

No es que esté en contra de las apps ni de la digitalización, por el contrario, considero que los adultos debiéramos educar de forma sana las próximas generaciones, desconectarlas por un momento y equiparlas de lo que nos está haciendo falta, seres humanos responsables y empáticos, habilidad que se desarrolla por el juego y la interrelación con las personas.

Estamos dejando de ser personas para convertirnos en sujetos de la vida online, incluso el no tener GPS, acceso a Waze, a Maps, o quedarnos sin señal nos despierta una angustia de perdida de nosotros mismos detonando la sensación de extravío.

Considero que el establecimiento de los límites es lo más sano para poder desarrollar seres humanos responsables y respetuosos, de lo contrario un niño que no conoce los límites muy probablemente detone en un agresor dentro de la organización límite de la personalidad.

Todos somos responsables de gestar futuros agresores sin embargo los primeros en establecer los límites y habilitar los recursos de empatía, fantasía, creatividad, respeto por el otro, respeto por las reglas y negociación son los padres.

Así que cuando la próxima vez que un niño entre en berrinche pensemos dos veces en darle un objeto frío como un iPad o el celular que sin el establecimiento de los límites favorece la carencia de frustración y comportamientos de tipo autistas en los niños.

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Nos leemos el próximo miércoles.

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