La delgada línea del BYOD

Por Camila González
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Estar conectados es ya una forma de vida, en la que se diluye la línea divisoria entre las diferentes facetas de la existencia. Así es, se chatea de algo banal mientras se tiene una conversación seria en persona en una junta, se responden mails del trabajo al mismo tiempo que se habla de la vida cotidiana con un amigo, se actualiza el Twitter mientras se prepara la cena de la noche, etc. Parece que la separación entre estar haciendo una cosa u otra ya casi no existe. Sorprendente, ya casi no.

Una tendencia más que evidencia esa, algunas veces confusa, mezcla de actividades es la BYOD: Bring Your Own Device. Se trata de usar celulares, iPad y dispositivos personales en el trabajo en lugar de aparatos de la empresa. Esto tiene, claro, sus pros y sus contras. A favor, la libertad y comodidad de tener una sola máquina donde está toda la información de cada cual. En contra, y no poca cosa, la seguridad de esa información, sobre todo en compañías cuya matera prima es la información misma.

A favor, una evidente disminución de costos para el área de tecnología. En contra, todo queda en manos de la confianza en el empleado, hasta la buena reparación de los equipos, y cuando la persona sale de la empresa, urge desconectar la máquina de la red corporativa. En fin, esto genera una serie de soluciones a problemas viejos, al mismo tiempo que va creando problemas nuevos por resolver, y como en la vida, los cambios también son comienzos.

Al respecto, Dell hizo un estudio global con directivos de Tecnologías de la Información para calcular la madurez, beneficios y perjuicios de las estrategias BYOD. Se entrevistaron cerca de 1,500 responsables de 10 países, 64% de los cuales opinaron que BYOD puede ser muy beneficiosa si se conocen las necesidades y derechos de cada usuario, y no adoptar esta práctica podría ser una desventaja competitiva.

Algunos beneficios para los empleados del BYOD, según esta investigación, son la flexibilidad de horarios, mayor más creatividad e innovación, incremento de la moral, y más colaboración y el trabajo en equipo. Ramsés Gallego, Security Strategist & Evangelist en Dell señaló que “asistimos a un cambio cultural en la manera en la que consumimos la información y en la que utilizamos la infraestructura empresarial. Los usuarios se sienten más productivos utilizando los dispositivos a los que están acostumbrados, con los que pueden ser más veloces en la gestión de sus tareas diarias”.

En contraste, la empresa analista de información y productos tecnológicos Aberdeen Group encontró que una empresa con mil dispositivos móviles gasta un extra de 170 mil dólares por año, en promedio, cuando utiliza un enfoque BYOD. Por ejemplo, Hyoun Park, de Aberdeen, afirma que “las organizaciones que dicen que BYOD simplemente se trata de la productividad y han ignorado por completo la estructura de costos, están jugando con un cheque en blanco”.

Lo cierto es que esta tendencia crece y crece. Los países que más fomentan el BYOD son Estados Unidos, Beijing y Australia, mientras que Francia, Alemania y Reino Unido son los que menos le apuestan. Por su parte, Beijing, India y Francia fueron los primeros países en establecer que cualquier política de soporte BYOD requeriría que sus empleados mantuvieran bien sus propios dispositivos.

¿Cómo ven? A mí lo que me preocupa, como siempre, es que llegue en punto en que no sepamos si estamos trabajando o haciendo un crucigrama…

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