Inteligencia emocional, elemento trascendental en una estrategia de marketing

Para poder utilizar asertivamente los sentimientos, además del conocimiento en técnicas y gestión del marketing, los profesionales de la mercadotecnia debemos trabajar en la inteligencia emocional

Dentro de cualquier estrategia de comunicación y marketing, el manejo correcto de las emociones será nuestro gancho perfecto para mantener a esos usuarios o consumidores que ya nos honran con su preferencia y para atraer la atención de aquellos que aún no han tenido una experiencia de marca con nosotros.

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Sin embargo, la utilización de los sentimientos dentro del marketing es un proceso complejo, que conlleva un análisis para tener claro el objetivo de utilizar esta herramienta; identificar la percepción que tiene nuestro mercado meta sobre la emoción en específico en el que se basará nuestro discurso, así como un punto muy importante, definir cómo los vamos a utilizar.

Un ejemplo latente lo tenemos en la industria aseguradora, que tiene como misión apoyar a los clientes en circunstancias de alta vulnerabilidad, como es un hecho de tránsito o una eventualidad dentro de su hogar. Si mi estrategia de marketing se basa en recalcarle al usuario las cosas negativas que pueden sucederle, mi comunicación no será asertiva, y lo más probable es que mi público objetivo genere una aversión hacia nuestro mensaje.

En cambio, si manejamos mensajes en torno a la felicidad, la estabilidad y cómo un seguro puede ayudarte a proteger a las personas que más quieres o los bienes que más te ha costado adquirir, la percepción hacia nuestra empresa, nuestra marca y nuestros servicios será positiva y el público estará más abierto a escuchar lo que tenemos que platicarle.

Incluso podemos echar mano de sentimientos que ante la percepción general son negativos, pero darle un enfoque diferente. Por ejemplo, una idea como la ansiedad puede reangularse a una preocupación sobre el futuro que nos impulsar a planear y prever posibles riesgos que podemos mitigar implementando acciones en el presente.

Para poder utilizar asertivamente los sentimientos, además del conocimiento en técnicas y gestión del marketing, los profesionales de la mercadotecnia debemos trabajar en la inteligencia emocional, poniendo especial énfasis en las siguientes habilidades:

1. Empatía, la cual nos permitirá sintonizar con las verdaderas necesidades y emociones de nuestros clientes potenciales.

2. Habilidades sociales, ya que más que vender, nuestro objetivo es hacer amigos, por lo que debemos saber cómo acercarnos con las personas y hacer que la gente se abra con nosotros y nos tenga confianza.

3. Expresión emocional, que permita que nuestro cliente realmente pueda entrar en sintonía con nosotros y se contagie de nuestras emociones positivas hacia los productos que les ofrecemos.

4. Optimismo, para tener aquella actitud positiva que nos permita alcanzar nuestras metas con los clientes aun a pesar de que a veces el panorama no sea tan alentador.

5. Nobleza, para que nuestros servicios muestren que nuestra intención es actuar realmente en beneficio de nuestro cliente y esto genere la confianza necesaria para estimularlo.

En la medida que desarrollemos y apliquemos estas habilidades en nuestra actividad profesional, implementaremos estrategias que no sólo nos ayuden a vender un producto o servicio, sino que impactaremos de tal forma al consumidor que llegará a considerarnos como algo inherente en su vida cotidiana.