Había una vez en Hollywood un director con extraordinarias capacidades de negociación

“Nadie hace una diferencia siendo como alguien más” decía P. T. Barnum, fundador del Barnum & Bailey Circus, y Quentin Tarantino lo sabe bien, como demuestra el inusual contrato que hizo con Sony Pictures para la realización de “Había una vez en… Hollywood”, su más reciente filme. Eso quedó claro desde su debut con “Perros de reserva” en 1992, cuando el director, actor, guionista y productor plasmó su sello, consiguiendo que, si bien no fuera especialmente significativa en taquilla, sí lo fue en impacto ante la crítica y la industria, permitiendo la realización de “Pulp Fiction”, que, en 1994, con un presupuesto de 8 millones de dólares recaudó más de 200 (Box Office Mojo) y obtuvo, además, siete nominaciones al Oscar y una estatuilla por Mejor Guion Original. “Pulp Fiction” hoy en día es considera un parteaguas en la historia del cine, haciéndose de un lugar en la lista de las 100 Mejores Películas del American Film Institute.
Lo anterior explica, en parte, porqué distintos estudios estaban especialmente interesados en la nueva película del director, luego de que éste rompiera lazos con Harvey Weinstey. Hay qe entender, primero, que tras “Los 8 más odiados” en 2015, el futuro de Tarantino se vio en riesgo luego de que Weinstein su productor de cabecera fuera acusado durante el movimiento “Me Toot”, quedando en entredicho y siendo separado de The Weinstein Company. Puede sonar como poco relevante, pero hay que entender que Weinstein fue clave para el cine independiente durante los 90’s y que en gran medida es gracias a él y sus estrategias de compra, distribución, mercadotecnia y exhibición, que realizadores como Richard Linklater y Steven Soderbergh pudieron hacerse de un lugar en la industria. El catálogo de películas que impulsó incluye “Mi pie derecho”, “El paciente inglés”, “Shakespeare apasionado” y “Cinema Paradiso”, entre muchas otras.
Entonces, en relación a Tarantino saltó la duda de con quién se aliaría para su próximo proyecto y bajo qué condiciones. Aunque todos los detalles no se conocen, sí se sabe que luego de negociar con Warner Bros., Universal Pictures, Paramount Pictures, Anapurna Pictures y Lionsgate, Sony Pictures fue el elegido. Entre las condiciones que Taratino puso están: control creativo completo, la última palabra sobre la edición final de la película, un presupuesto de 110 millones de dólares (que el estudio pudo bajar a 90 por algunas exenciones de impuestos) y el 25% de lo que se conoce como first dollar gross. Esta última es frecuentemente utilizada por actores que conceden cobrar menos por una cinta, pero que recuperarán una vez que ésta esté en taquilla, claro, bajo la expectativa de que será un éxito comercial. Por ejemplo, Leonardo DiCaprio cobró un salario mínimo por “Inception”, pero tenía un contrato de este tipo que eventualmente se tradujo en 50 millones de dólares (la película supero los 800 de ingreso global). Además, le fue concedido que los derechos de la película serán suyos después de 20 a 30 años; ello le permitirá desarrollar spin-off, series o simplemente autorizar o producir merchandising. El estudio conversará los derechos para precuelas y secuelas.
¿Por qué un estudio aceptaría tales condiciones? La primera respuesta ya fue dicha: es una película de autor, muy probablemente destinada a convertirse en una cinta de culto. Ahora, el costo es alto, sin embargo, las últimas películas de Tarantino, sobre todo desde “Bastardos sin gloria” (2009) y “Django sin cadenas” (2012), demostraron ser muy lucrativas. Mientras la primera costó 70 millones de dólares e hizo 321 en la taquilla global, la segunda, con 100, recaudó 425. Entre las dos tuvieron 12 nominaciones al Oscar y tres estatuillas. Incluso “Los 8 más odiados”, que sólo hizo 156, fue un buen negocio pues sólo costó 40. Ahora, lo otro relevante es que las películas de Tarantino duran mucho en cartelera, se sostienen; al menos han estado 10 semanas, pero la mayoría llega a las 20. El otro lado, que también se traduce en dinero, es la aceptación de las películas de Tarantino entre crítica e industria. Sus últimas tres producciones han sido consideradas por gran cantidad de festivales y círculos de críticos. Entre sus películas, ha habido más de 20 nominaciones y 5 estatuillas de Oscar. “Había una vez en… Hollywood” ya se escucha como una contendiente fuerte, incluyendo las categorías principales, sus dos actores protagónicos (Leonardo DiCaprio y Brad Pitt) y el propio Tarantino. Desde luego le ayuda, el que es un homenaje a Hollywood, que mezcla justamente los elementos de realidad y ficción que tan bien funcionaran en “Bastardos sin gloria” su cinta más galardonada. Y a Hollywood le encanta hablar de sí mismo.
En épocas donde la tendencia son las películas de súper héroes, biografías de figuras de la música y las propiedades que puedan convertirse en franquicias o universos, una película como “Había una vez en… Hollywood” es un garbanzo de a libra. Podría convertirse, como ya se previó en el contrato, en una de las últimas dos, pero se sostiene por sí misma. Al momento ya ha recaudado casi 250 millones de dólares globales, por lo que la inversión de Sony ha pagado y aún sigue cosechando. El cuento de hadas con elementos pop, violencia explícita y estilizada, y nostalgia, mucha nostalgia, se está haciendo de su propio lugar en los anales del cine.

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