Es falso que la inclusión sea una prioridad en las empresas

Estamos en una época donde la preocupación de los CEO´s en las empresas radica principalmente en los cambios que deben hacer para adaptarse a nuevos ecosistemas, y no sólo en tener una visión clara de cómo obtener los mayores ingresos y ganancias posibles para garantizar un crecimiento sostenible en las empresas que propicie su continuidad en los próximos 5, 10, 15 o 30 años.

Por lo tanto, los mayores cambios en los que están pensando los CEO´s de las organizaciones van más enfocados a temas de innovación, agregar valor a los accionistas, cambios estructurales, estudio del consumidor, nuevos proyectos de tecnología, estrategias de retención de talento, nuevas estrategias de mercadotecnia tradicional y digital, tener nuevos productos, fusiones, escisiones, contar con espacios que fomenten la creatividad, nuevos esquemas de retribución para empleados y al final, pero muy al final y tal vez por lograr una buena imagen y no por ser bien intencionados está el tema de la inclusión.

El problema de inclusión en países latinoamericanos radica principalmente en el doble moralismo con el que actúan los accionistas y dueños de los negocios, pues la mayoría está a favor de ser incluyentes dentro de las empresas, pero al mismo tiempo quieren tener a gente joven, con muy buena presencia y si se puede que no tengan preferencias sexuales distintas a las de la naturaleza de género.

Lo que hace falta en las empresas es hacer campañas y políticas que fomenten una verdadera cultura de la inclusión, porque mientras existan discursos contradictorios entre lo que se dice y lo que se hace, no habrá manera en que se pueda tener una diversidad en todos sentidos y que prevalezca el respeto y un excelente ambiente laboral en la organización.

Los problemas principales qué destacaría y los que deben atacar tanto las autoridades como las empresas para que exista una verdadera inclusión laboral son los siguientes:

1. Contar con instalaciones adecuadas para personas con discapacidad

Tan evidente es el problema de inclusión para personas con discapacidad, que la mayor parte de las instalaciones tanto a nivel gobierno como a nivel empresas privadas no cuentan con instalaciones que favorezcan la contratación de personas con discapacidad y por ello es mejor descartarlos de los procesos de selección para evitarse problemas. Pero tal vez están dejando a un lado gente que puede ser más productiva y con mayor lealtad que con los que cuentan en la actualidad, pero la triste realidad es otra.

2. No descartar en procesos de selección a mayores de 45 años

La gente que está en posiciones gerenciales y que está en rangos de edades entre los 28 y 35 años no quieren trabajar con personas que tengan más de 45 años porque señalan que no se van a adaptar a su forma de trabajar y que no hay manera en que una persona de esa edad deba ganar menos que ellos y por eso están sin trabajo. Pero no será que hay miedo a perder el puesto por falta de capacidad y de experiencia para competir contra ellos. Porque cualquier cosa se puede suplir en los equipos de trabajo, menos la experiencia.

3. Si hablas 3 lenguas extranjeras sí, tres lenguas indígenas no

A veces nos olvidamos que venimos de culturas prehispánicas muy desarrolladas, pero cuando la gente de reclutamiento se entera que el currículum que está recibiendo es de una persona con rasgos étnicos muy marcados, inmediatamente lo descartan del proceso porque no reúne las características de imagen que se requieren, así tenga el mejor promedio y las cualidades del perfil solicitado, por el sólo hecho de imagen ahí quedan y no avanzarán más en el proceso de selección. A esto también se le llama discriminación y tenemos que erradicarlo por principios de igualdad.

4. Dime tus preferencias sexuales para evitarte un martirio

Aunque la mayor parte de las empresas están a favor del tema de la inclusión de la diversidad sexual, todavía les cuesta mucho trabajo aceptar a personas que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, por el simple hecho de vivir en una sociedad machista donde no son aceptados y su adaptación al grupo de trabajo será muy complicada debido a que, los radicales que están en contra de la diversidad sexual les harán la vida de cuadritos. Por ello en las entrevistas de trabajo, cuando los reclutadores erróneamente les preguntan sobre su preferencia sexual, lo niegan para evitar quedar fuera del proceso de reclutamiento.

5. Preferimos solteras que casadas y con hijos

La inclusión del género femenino en el ámbito laboral, al parecer ya no es un problema, lo que sí resulta en un problema para la mujer es cuando quieren incursionar en alguna empresa, pero se enfrentan a otra barrera, la de tener hijos y con ello estarán faltando seguido y los permisos estarán a la orden del día, por lo que se convertirán tarde o temprano en una mayor dificultad que en solución. Sin embargo, pueden llegar a ser muy productivas debido a que son el soporte familiar y su compromiso con la empresa puede llegar a ser mayor que el de otros elementos de la organización.

Qué bueno que las compañías se estén adaptando a los cambios que se están presentando en todo el orbe, porque con ello serán más competitivas, pero también están obligadas a modificar sus políticas y procedimientos en materia de inclusión laboral y no sólo hablar de dientes para afuera en ese sentido, para quedar bien con la sociedad o para mejorar su imagen pública, lo tienen que hacer convencidos de que al ser incluyentes en todos sentidos podrían provocar una verdadera revolución que tenga impacto en la creatividad, productividad y en el éxito financiero de la empresa.

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