Estúpidos decálogos de comportamiento en redes sociales

Es importante resaltar el tono de ´mandato condicionante´ de ese tipo de cosas: “haz tal cosa, si no quieres que te pase aquello”

Si siguiéramos todos los decálogos de vida y las listas de consejos que aparecen en redes sociales como bombardeos, no nos alcanzaría el tiempo y sería el último paso para robotizarnos al ritmo de la tontería. Me refiero a esas sugerencias estandarizadas, generalizadas y hasta cómicas como: “las 10 cosas que jamás debes decirle a un hombre”, “las 10 palabras que te harán perder a un amigo”, “10 formas de quedarte sin trabajo”, “10 pensamientos que comprueban que sufres de depresión”. 

Como si la vida fuera un manual, ahora la inmediatez de los contenidos en redes se toma el atrevimiento de reducir cada cosa, situación, relación a 10 mágicos puntos para que seamos exitosos, saludables, productivos, sanos, etc. No niego que algunos listados tipo “los 10 súper alimentos” son una maravilla como información, pero acá me refiero más a consejos de cómo comportarnos, qué hacer y qué no hacer para lograr las cosas o para el clásico ´ser felices´.

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Por ejemplo, qué tal cosas como “las 5 palabras que nunca debes decirle a tu pareja en la cama o lo perderás” o “10 actitudes para conquistar a alguien” o “10 sencillos pasos para enamorar al hombre que quieres”. Qué sarta de listados tan inútiles, aunque algunos graciosos, para seguirle diciendo a la gente qué hacer… para… Si la cosa fuera así se fácil y práctica no llevaríamos siglos estudiando, entendiendo y buscando la forma de sobrevivir.

El cuento es que eso es lo que la mayoría se pasa leyendo, todo el santo día, literal todo el santo día. En el fondo es grave que nos estemos llenando de tanta basura en cambio de leer contenidos que construyan, muevan el cerebro, cuestionen, confronten. Y ni hablar de las cadenas. Esas ya son más directas en cuanto a sus resultados: “si no envías esto en los próximos 10 minutos a 40 personas que ames, serás la persona más desgraciada del planeta”. Ya sé que nadie lo obliga a uno a nada, pero ciertamente terminamos leyendo marañas de contenidos sinsentido.

Es importante resaltar el tono de ´mandato condicionante´ de ese tipo de cosas: “haz tal cosa, si no quieres que te pase aquello”; “deja de hacer esto, si quieres lograr lo otro”. Confieso que hay una de esas órdenes, esta vez de Papá Facebook, que me choca siempre que la leo: “hoy cumple años fulano, deséale un gran día o dile que lo quieres mucho”. ¿Por qué nos sugieren incluso que decirle a los demás?

Ya sé, soy algo neurótica con el asunto, pero es que parecen cosas insignificantes y la suma agota y denota análisis más grave. Siempre lo digo: esas dinámicas de la tecnología nos muestran yendo como zombis al matadero de la estupidez.