El 69 por ciento de los consumidores en México están dispuestos a pagar más por un producto que tenga un buen packaging

El 76 por ciento de las decisiones de compra se toman en el punto de venta. El empaque es fundamental

 

Aún con el pasar de los años, Star Wars ha demostrado ser una franquicia sumamente lucrativa que no sólo deja a Disney sumas importantes de ingresos, sino que también trabaja para que otras marcas logren conectar con los públicos meta. Coca-Cola lo sabe y recientemente lanzó una edición especial haciendo alusión a la popular saga.

No obstante, lo que en principio se pensó como una experiencia gratificante para los amantes de la Guerra de las Galaxias, ahora se traduce en un veto para la marca refresquera cuando menos en los vuelos dentro de la Unión Americana.

La presentación del trailer del Episodio IX “Star Wars: The Rise of Skywalker”, durante sus dos primeras horas de publicación alcanzó más de 5 millones de reproducciones sólo en Twitter para convertirse en tendencia mundial.

Seguridad y diseño de empaque prohibido

Tal como reportan diversos medios, con motivo de la apertura del parque de tracciones inspirado en la Guerra de las Galaxias (el cual se ubica en Walt Disney World Resort en Florida), Coca-Cola lanzó una serie de botellas de sus productos Coca Cola, Coca-Cola Light y Sprite que emulan en diseño a los “detonadores térmicos” que se utilizan en las “batallas” libradas en la “galaxia”.

En este sentido, el empaque de estos refrescos se ha adaptado al mundo Batuu, con lo que el nombre de cada marca se ha traducido al Aurebesh, el lenguaje ficticio de Star Wars.

Con un precio de 5 dólares por botella y gracias a estas características se convierte en uno de los artículos más accesibles para los visitantes del nuevo parque que, además de ajustarse casi a cualquier bolsillo, supone un artículo de colección para los amantes de Star Wars.

Sin embargo, todo parece indicar que de nada servirá desembolsar los cinco billetes verdes si los visitantes necesitan abordar un avión para regresar a casa, ya que no podrán subir este peculiar producto al avión debido a que presuntamente la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos prohibió la transportación de estas peculiares botellas en los vuelos comerciales dentro del territorio americano.

El diseño del empaque habría sido leído por las autoridades americanas como una amenazada para la seguridad de los pasajeros por su similitud con gradas de mano aunque los colores y gráficos las delatan, las autoridades no quieren dejar nada a la suerte.

La respuesta a un tweet

La nada común prohibición fue confirmada mediante la respuesta al tweet de un usuario, quien compartió una imagen de las botellas junto con una pregunta directa a la TSA:  “Sé que se ven poco fiables, pero ¿pueden llevarse en una maleta?”.

En respuesta se puede leer: “¡Gracias por preguntar! Las réplicas y los explosivos inertes no están permitidos ni en el equipaje de mano ni en el equipaje facturado!”.

Aunque en principio esto pudo ser leído como una confusión por la similitud en el diseño, más tarde la TSA respondió a otro usuario que buscó una alternativa para llevar consigo su colección de botellas edición especial.

Los retos en packaging

Aunque el caso anterior bien podría ser leído como un nuevo punto a considerar en el diseño del empaque de productos, área de trabajo que de por sí ya resulta difícil de gestionar.

A decir de un estudio realizado por C Space el 39 por ciento de los consumidores confía en una marca gracias a la presentación o empaque que caracterizan sus productos, por lo que cumplir con sus expectativas puede motivar una decisión de compra.

Ahora no basta con que el packaging proteja al producto, sea atractivo a la vista y funcional para el consumidor.

Al respecto, vale la pena mencionar un análisis de Frost & Sullivan que apuntaba que el mercado cambiaría con opciones de packaging personalizado para los consumidores usando más tecnología para organizar qué hacen y cómo lo hacen. El futuro pasa por un “smart packaging”, como explican en sus previsiones, que asegura la seguridad de los alimentos o que el almacenaje sea duradero, pero que al mismo tiempo lo haga mucho más eco-friendly.

Al diseñar el empaque de un producto, además de considerar estos aspectos, se deberá tomar en cuenta el contexto de cada mercado, por un lado, para no infringir en las regalas propias de embalaje, pero también para comprender el contexto y no tener que padecer prohibiciones o herir susceptibilidades mediante el empaque.

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