¿Es buena idea desaparecer el Seguro Popular?

El sector salud está de nuevo bajo el reflector. La causa ahora es el anuncio de la inminente desaparición del Sistema de Protección Social en Salud (SPSS), mejor conocido como Seguro Popular (SP), para lo cual creo prudente recordar cómo nació, en qué circunstancias y bajo qué expectativas. El SP se ideó en el sexenio del expresidente Vicente Fox Quesada, con Julio Frenk Mora, como el titular de la Secretaría de Salud.

El Artículo 4º de nuestra Constitución Política indica que todos los mexicanos tenemos derecho a la protección de la salud. Para hacer universal y válido este postulado, la Secretaría de Salud (SSA) creó en 2002 un programa piloto denominado Seguro Popular de Salud (SPS) dirigido a la población no derechohabiente de la seguridad social. Este programa se convirtió en política de Estado en 2004, luego de las reformas a la Ley General de Salud (LGS) que el Congreso aprobó en 2003. Estas reformas dieron origen al Sistema de Protección Social en Salud (SPSS) y tenían como misión proteger financieramente a la población al ofrecerle un seguro de salud público y voluntario, mediante un paquete de intervenciones y medicamentos.

Así, la idea era incorporar, de manera voluntaria y paulatina, a los millones de mexicanos que estaban fuera de los diferentes sistemas de salud del Estado Mexicano -IMSS, ISSSTE, Sedena, Semar, Pemex y otros-, que en ese momento se calculaba que era alrededor del 50% de la población.

Como se calculó desde las altas esferas políticas, dicho sistema fue incorporando poco a poco a la población más pobre y vulnerable del país, que estaba fuera del sistema de salud, pero también a trabajadores informales y profesionistas independientes, entre otros rubros de la población.

La siguiente gráfica da cuenta de cómo fue evolucionando la afiliación al SP de 2004 a 2018, que demuestra la importancia que tiene discutir este asunto:

Empero, la población afiliada al SP se caracteriza por no ser beneficiaria de las instituciones de seguridad social o que no cuentan con algún otro mecanismo de previsión social en salud, sobre todo por razones laborales Dicha población, está definida en el artículo 77 bis 3 de la LGS.

En la carta enviada por seis ex secretarios de Salud -Guillermo Soberón Acevedo, Julio Frenk Mora, José Ángel Córdova Villalobos, Salomón Chertorivski, Mercedes Juan López y José Narro Robles-, al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador la semana pasada, reiteran: “Este es el sentido profundo del SP: evitar el empobrecimiento de las familias ante la eventualidad de una enfermedad muy grave, como el cáncer o el VIH/SIDA”.

Y en efecto, si se considera solo el nivel de afiliación que ha tenido el SP en tres lustros, de 2004 a 2018, sin duda, sería un error desaparecerlo así como así, sobre todo porque ha significado un alivio indudable para miles de familias que de no contar con dicho seguro habrían incurrido en gastos catastróficos, que suelen ubicar en situación de pobreza a las personas que enfrentan dicha situación.

Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que el SP también ha tenido al menos tres grandes fallas en su estructura y operación, como es 1) la oferta de una atención médica limitada, tanto en padecimientos como en cirugías que se pueden atender -lo cual lo convierte en un seguro a medias-, 2) medicamentos que se surten o no a los pacientes y 3) la corrupción galopante asociada, sobre todo en la asignación de recursos financieros a los estados, los cuales podían disponer de este dinero sin prácticamente dar cuentas a nadie.

Baste recordar el más polémico y triste caso que se dio a conocer a inicios de 2017: durante la administración de Javier Duarte en Veracruz, niños enfermos de cáncer recibieron agua destilada en lugar de los medicamentos de sus quimioterapias, además del descubrimiento por parte de la Cofepris de bodegas enteras llenas de 17 toneladas de fármacos caducos y/o apócrifos en el mismo estado.

El actual gobierno ha reiterado que su plan de su gobierno es que el SP se convierta en el Instituto de Salud para el Bienestar (INSB), con el fin de garantizar la atención médica y los medicamentos gratuitos a toda la población. No obstante, por el momento el tema está a discusión y todavía faltan saber muchos detalles para hacer una evaluación objetiva de esta iniciativa. Al tiempo.

El botiquín

Habrá que revisar con lupa los argumentos a favor y en contra sobre el tema de la desaparición del SP y la creación del INSB en las comparecencias ante la Comisión de Salud del Senado de la República de personajes con gran conocimiento del sector salud e industria farmacéutica, como Rafael Gual Cosío, director general de la Canifarma; Héctor Valle, de Funsalud, y dos ex secretarios de Salud, entre otros más.

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