x

Suscríbete a Merca2.0 y accede a más 3,500 artículos exclusivos a suscriptores. Haz clic aquí

Embajadores de marca, ¿oportunistas del momento?

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest
Tengo la fortuna de conocer a dos grandes embajadores de marca, tanto nacionales como reconocidamente internacionales. La primera, una querida amiga notablemente posicionada por su carisma y profesionalismo, el segundo, un destacado ex-alumno líder en relaciones públicas y punto de referencia para cualquiera que pretenda estar en la mira de todos. Ambos, sin duda alguna la gran excepción a la regla.

Correo: g@pous.mx
Twitter: @guillermopous

Tengo la fortuna de conocer a dos grandes embajadores de marca, tanto nacionales como reconocidamente internacionales. La primera, una querida amiga notablemente posicionada por su carisma y profesionalismo, el segundo, un destacado ex-alumno líder en relaciones públicas y punto de referencia para cualquiera que pretenda estar en la mira de todos. Ambos, sin duda alguna la gran excepción a la regla.

El nombramiento de embajador implica ser un vocero, cuya imagen o referencia personal, otorgan la aceptación y beneplácito comercial de cierto producto y/o servicio al cual se encuentra vinculado, pero… ¿cuál es la mejor forma de regular estas actividades más allá de una simple prestación de servicios profesionales, ya que esta clase de actividades no puede considerarse de manera única y general como una interpretación artística conforme a lo establecido por la Ley Federal del Derecho de Autor aún cuando pueda existir de por medio producción y difusión en medios de comunicación del evento de que se trate?

En ocasiones esta clase de personas o personalidades, se aprovechan del momento por el cual están pasando personal o profesionalmente para “venderse” al mejor postor y ser la imagen una marca, insisto, no para campañas publicitarias, que también puede ser el caso, sino para estar presente en los eventos de comunicación o relaciones públicas. Cuando se les contrata y que, raramente se documenta esta situación, lo más común es que simplemente exista un acuerdo verbal de presentarse en determinado lugar por un número cierto de horas y probablemente –postear- un par de mensajes o fotografías haciendo menciones en sus cuentas personales de redes sociales del lugar en el cual se encuentran y hablando positivamente de la marca correspondiente.

Al ser tan frecuente que esta clase de situaciones se acuerde de “buena fe”, es común que tampoco se determine una exclusividad para “-esa- personalidad” de no participar, por lo menos por un número prudente de meses, con un competidor de los mismos productos y/o servicios e, incluso, con otros del mismo género, especie o rubro, para evitar que sea vinculada equivocada o mañosamente con terceros. Es ahí en donde entra el -oportunismo- y la falta de ética profesional, ya que al decirse simplemente ser -embajador de marca-, no consideran que en caso pretender ser contratados para una campaña publicitaria por parte de una marca distinta, se encuentran impedidos de participar en la misma, ya que a su decir, son “cosas -completamente- diferentes”. Esto es una convenientemente falsa apreciación, ya que su imagen (rasgos generales descriptivos y distintivos que permiten identificar a una persona, física y psicológicamente,independientemente de la forma en que los mismos se encuentren fijados en cualquier clase de soporte material), derivada de una interpretación artística, ahora sí regulada por la Ley Federal del Derecho de Autor, es vinculada comercialmente, con o sin fines de lucro, a un producto y/o servicio.

Por lo anterior, lo recomendable es no contratar para esa clase de negocios de manera verbal y tampoco limitarse a una escueta descripción en el concepto de la factura de pago. Bien vale la pena invertir los recursos que puedan ser necesarios para dejar en claro los derechos y obligaciones de cada una de la partes y, lo más importante, proteger a nuestro cliente quien al final será el beneficicado o directamente perjudicado.

Aprovechar el momento de éxito en la cúspide profesional para obtener un beneficio, es absolutamente válido y celebrable, aprovechar oportunistamente ese momento para hacer a un lado cualquier principio de buena práctica comercial, sin duda reprobable.

Te extrañamos Chimuela.

Suscríbete al contenido premium de Merca2.0

De Madrid a la Ciudad de México, la fuente más confiable de estrategias de mercadotecnia a nivel global. Una mirada a las estrategias de las grandes marcas y las tendencias del consumidor.

Únete a la comunidad más grande marketing en español del mundo. Más de 150 mercadólogos inscritos.

Premium

Populares

Únete a Merca2.0

Únete a más de 150,000 lectores

Regístrate a nuestro newsletter en la siguiente forma y recibe a primera hora las noticias más importantes de mercadotecnia, publicidad y medios en tu correo.
Más de Merca2.0

Artículos relacionados