El Superclásico que no fue, la millonaria cancelación de la final de Libertadores

  • La final de la Libertadores se disputará fuera de Argentina

  • Los gastos realizados en la organización del encuentro representaron pérdidas millonarias

  • El país sudamericano también resultó afectado en cuanto a imagen y reputación

La gran final de la Copa Libertadores se vio empañada desde un principio, durante el juego de ida un diluvio postergó un día la realización del mismo; tras el parón por la fecha FIFA del mes de noviembre, el hecatombe se consolidó en contra del juego más mediático de los últimos años.

La agresión al autobús del Boca Juniors por parte de aficionados de River Plate dejó en evidencia numerosas falencias que uno de los event marketing más importantes de los últimos años no supo prevenir o resolver.

Ante los ojos de todo el planeta se vio como es que se aplazaban las decisiones de Conmebol para la realización del encuentro en momentos en que los jugadores de Boca eran atendidos por las agresiones; la presencia de líderes políticos, personalidades e incluso el máximo responsable de la FIFA, Gianni Infantino, supusieron una presión para la realización del partido.

No obstante, después de por lo menos cuatro horas de aplazo se decidió por la postergación del encuentro para un día después, en tanto se informó que las entradas eran válidas por lo que se registraron actos criminales a las afueras del estadio.

Mientras tanto, en televisión se observaba como los aficionados se adentraban a los vestidores e incluso se presenció como el presidente del mismo River Plate tenía que correr ante la llegada de los seguidores enérgicos por la cancelación.

Costos económicos y de reputación.

A principios de la semana se dio a conocer que la final de vuelta del torneo se llevará a cabo el 8 o 9 de diciembre fuera de la Argentina; diversos reportes de prensa indican que Doha y Asunción se perfilan como las sedes con mayor posibilidad de albergar este juego.

Más allá de que aún está pendiente el fallo del Tribunal de Disciplina, River y, Argentina en general, se quedó sin la posibilidad de recibir a su público, además de que sufrió pérdidas millonarias en las dos jornadas de suspensión. Entre el sábado y domingo pasados se fueron más de 20 millones de pesos argentinos en gastos.

Sólo en gastos a la Policía afectada al operativo, la institución perdió 4 millones de pesos. Tres millones se fueron en efectivos de la seguridad privada; al tiempo que ocho millones que se gastaron en recursos propios (260 empleados), de acuerdo con Infobae.

Si la recaudación bruta ascendió a 100 millones, a la institución le quedaron cerca de 80 millones netos. En tanto, más de 20 se quedaron en los dos intentos de disputar la definición copera.

Pero ante el traslado de la misma al exterior, resta por verse si los aficionados de River podrán concurrir y el club deberá resolver cómo es que le devolverá el dinero a aquellos que no puedan trasladarse; esto sin contar con la multa que podría aplicar la Unidad Disciplinaria de la Conmebol.

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