El “suegrazo” publicitario

La antipática figura de suegra resulta ser uno de esos clichés sociales útiles hasta el cansancio, a tal punto que la publicidad también se amarra a él para brindar mensajes en blanco y negro, es decir, caricaturizados, sin matices, sin riesgo de confusión y certeros en su interpretación. Es situarse en un cuento, ya no de hadas, sino de la vida, con la seguridad del rol de los antagonistas, como la bruja suegra, que aunque sea una historia lo que le sigue a trillada, es también un espejo donde muchos pueden verse sin necesidad de recurrir a Cruella de Vil.

He aquí tres piezas, tomadas de Huellas de la publicidad, en la que el estereotipo de la suegra no solamente hace parte del mensaje publicitario sino que se convierte en el mensaje mismo.

En 1984, evocando al personaje de La Fiera en la telenovela del mismo nombre, Salvo logra caricaturizar a una pobre mujer apabullada por su suegra que vive para sacar la grasa de los platos con rústicos elementos hasta que aparece “Superman”, es decir, súper jabón. El producto es lo único que reduce la barrera entre ella y su suegra, así tal cual, combate el monstruo que separa a la bruja de Cenicienta.

Anunciante: Salvo
. Categoría: detergentes para trastes
. Año: 1984

Clorox se decide a usar la clásica herramienta de la competencia, y entre suegras. La pieza plantea una comedia de situación en la que nada puede hacer más blanco lo blanco como el protagonista. También se plantea el juego de poder que mantiene la tensión necesaria de la vida en pareja, cuando es sana, por supuesto, y no disimula que en muchas ocasiones, en medio de la pugna, ella o su mamá ganan.

Anunciante: Clorox. 
Categoría: blanqueadores. Año: 1994

De nuevo aparecen enfrentados los personajes de esposa y suegra en un slice of life que permite a Campbells mostrarse tan casero como las sopas de las abuelas y tan preferido como las recetas especial que requieren horas de preparación. Tiene gracia, fluye y entretiene. Por qué no.

Anunciante: Campbells. 
Categoría: alimentos. 
Año: 1998.

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