El sentido común, ese sentido tan poco común

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Por Daniel Granatta
Twitter @danigranatta

Hay dos formas de manejar tu presencia cuando estás online. Una es como lo hace EA Sports, magistral. La otra es la de marcas como Advil Max en México, aplicando la de “Yo no he sido, nadie me ha visto, no tenéis pruebas” con la que Bart Simpson decora a veces el pizarrón de su clase cuando queda castigado.

Pero vayamos al inicio, ¿de dónde viene todo esto? El detalle puede leerse haciendo click aquí, pero grosso modo, y emulando a cierta marca de cloro limpiador que me inquirió hace casi dos años, el responsable de la cuenta de Twitter de Advil Max no se tomó muy a bien el hecho de que, en mi opinión, los mensajes que me estaba enviando eran puro y duro spam, contestándome que mejor pusiera mi cuenta de Twitter como privada si no quería recibir mensajes publicitarios, y que tuviera cuidado con las “agruras”  que me iba a provocar, según él/ella, el consumo de un producto de su competencia. Después del revuelo, borró los mensajes, como decía, a la Bart Simpson. Afortunadamente, hay un Dios y una Memoria Caché que todo lo ven, así que aún quedó forma de relatar esta historia con los tweets por delante.

No me extenderé mucho en el tema concreto de tal o cual marca, sino más bien en la capacitación de algunas de las personas en las que las marcas depositan sus esfuerzos de comunicación. De repente, parece como si el mérito para encargarse de la comunicación online de una marca en 2011 pasara por tener más de mil followers en Twitter y/o haber hecho un par de cursos o diplomados de marketing digital, de esos de los que México está atiborrado en estos días.

Y en más ocasiones de lo debido -y lo digo de primera mano porque yo también he dado clase en algunos de esos cursos-, te encuentras con más de uno y más de dos alumnos que esperan dos cosas:

– la fórmula mágica para crear creatividad y/o estrategia digitales

– el papelito que dice que uno ya es diplomado

Como si esos cursos y títulos fueran otra cosa distinta de lo que realmente son: el inicio de, y no una formación completa. Entendidos como primer punto de contacto con una disciplina, estos cursos pueden resultar más que útiles. Entendidos como una capacitación completa tras la cual ya estamos listos, estamos mal, porque se necesita una interiorización personal de cada aprendizaje para asociar el material aprendido con uno mismo, y esto no suele ocurrir más allá de unas pocas ocasiones.

Urgen en México y su publicidad más opiniones y más puntos de vista. Hay demasiadas conferencias y seminarios donde la actividad más recurrente es retuitear la estadística de turno que el ponente de turno muestra en el slide de turno, cual catecismo. Demasiados “sí, señor” y muy pocos “creo que eso no es así”. Demasiado seguidismo y muy poca opinión. Y hacen falta más opiniones y menos fe ciega. Harían bien todos ustedes en, saliendo de aquí, abrir un blog en WordPress y empezar a escribir allí dos o tres veces por semana. De lo que sea que les interesa, y si eso es el marketing y la publicidad, que sea sobre ello. Y no para reseñar un texto de Kotler, por ejemplo, sino para expresar una opinión al respecto y cómo eso tiene o no sentido con lo que diariamente se encuentran en su trabajo/aula. Y usen entonces sus redes sociales no para retuitear lo que dice un tipo en un escenario, sino para expresar lo que ustedes piensan.

A fin de cuentas, lo peor que les puede pasar es que su opinión sea equivocada, y al enterarse de por qué, aprenderán algo nuevo. Pero escriban, por favor, porque escribiendo los pensamientos que a uno le flotan por la cabeza se juntan y se convierten en algo más, les va a servir, ya lo verán.

Y mientras tanto, creo que México necesita menos cursos de marketing digital-online, y unos pocos más diplomados en sentido común, para que gente como la que lleva la cuenta de Twitter de Advil Max no nos cause tantos dolores de cabeza a los demás. ¡Escriban, por favor! Y cuéntennoslo todo 🙂