El poder de una megamarca

El poder de una marca podría definirse como la capacidad de hacer realidad relaciones de largo plazo con diversos grupos de interés.

En el mundo de la mercadotecnia, es normal hablar y parametrizar para legitimar y monetizar el activo más valioso de una estrategia de negocio, como lo es la marca; sin embargo, el proceso de construcción de una megamarca no siempre es apreciado por aquellos modelos de negocio y mercados en los cuales se construyó una submarca de forma paulatina.

De inicio, no debemos olvidar que cuando una marca construida comienza a operar en nuevas regiones o introduce otras líneas de negocio y portafolio de soluciones en mercados donde originalmente tenía presencia sólo con un producto o servicio, el proceso de aceptación es mucho más ágil y profundo tanto en sus clientes como en los propios colaboradores, por lo que es indispensable que desde un inicio se visualice la edificación de una megamarca como una prioridad, aun cuando tengamos una submarca que está ganando presencia por sí misma.

El poder de una marca podría definirse como la capacidad de hacer realidad relaciones de largo plazo con diversos grupos de interés, el cual es precedido por su reputación, solidez e historia; pero al hablar de una megamarca, extendemos el respaldo, confianza, reputación y valores a más de una solución o línea de negocio, compartiendo una denominación, y reiterándole a nuestros consumidores que tenemos la capacidad y la experiencia de desarrollarnos en múltiples ámbitos.

Trabajar en la conformación de una megamarca es una fórmula de negocio valiosa basada en la sinergia del propio portafolio de soluciones o líneas de negocio, ya que los territorios de marca, contexto y capacidad para generar bienestar se ven ampliados, brindando acompañamiento integral a clientes actuales y potenciales.

Pero además la gestión de una megamarca conlleva un trascendental reto de alineación, gobierno y resguardo en pro del cliente, ya que es necesario vigilar y ser consistente de los aspectos mínimos indispensables que componen la promesa de valor de cada uno de nuestros productos o servicios, y que ninguno de éstos se contraponga con otro.

Otra ventaja del poder de una megamarca es que ésta se convierte en un imán multidireccional capaz de hacer realidad relaciones y vinculación no sólo con clientes y audiencias, sino también con talento, colaboradores, proveedores y diversos stateholders, con base en la capacidad reputacional de la misma.

El respaldo que brinda una megamarca debe integrarse por la voluntad, acciones y comunicaciones de la misma, y este ciclo virtuoso debe ser consistente y confiable, por lo que la transparencia debe regir las cartas de presentación de la megamarca.

La gestión de los puntos de contacto en torno a todas las submarcas es un aspecto clave para la consistencia de una megamarca, ya que independientemente de las líneas de negocio o solución que tenga la empresa para cada cliente, éste debe tener una experiencia homologada, resolutiva y diferenciada que debe venir de la megamarca.

Para los profesionales de la mercadotecnia, el reto está en dar una dirección homogénea a visiones y necesidades de negocio con amplios diferenciadores. Por ello, los fundamentales de la compañía deben establecerse desde un principio, para que ningún pilar se caiga en nuestro proceso de construcción de una megamarca.

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Gerente de Mercadotecnia en Seguros SURA México, donde se encarga del desarrollo de la marca en nuestro país, de identificar las necesidades actuales de los potenciales asegurados y de medir la satisfacción del cliente. Con casi una década dentro de la industria aseguradora, es egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y anteriormente fue Gerente de Planeación de Marketing en Mapfre México.