El eterno regreso de Terminator

“I’ll be back”.
Quién diría que aquella frase pronunciada con el acento austriaco de Arnold Schwarzenegger como Terminator en la hoy clásica cinta de ciencia ficción de 1984 se convertiría no sólo en una expresión popular hasta nuestros días sino también en una suerte de sentencia. Esta semana llega a salas la sexta entrega de la que podría denominarse como una saga o incluso un universo fílmico y eso que sus resultados están lejos de ser lo redituables que podría esperarse. Aun así, Terminator vuelve y vuelve y vuelve…
“The Terminator”, el filme que donde todo inicia, cuenta cómo las máquinas han tomado el control del mundo en 2029 dirigidas por Skynet, un sistema artificial. Con el objetivo de eliminar cualquier riesgo, Skynet envía a 1984 un Terminator o ciborg asesino con apariencia humana y esqueleto robótico que es prácticamente indestructible. Su misión es evitar que John Connor, el líder de la resistencia nazca. En aquél entonces la película fue un éxito de crítica (tiene 100% en el meta sitio Rotten Tomatoes) y de taquilla (recaudó casi 80 millones de dólares de un presupuesto de poco más de 6), pero además se convirtió en un ícono popular e incluso de culto. La frase citada, “I’ll be back”, está catalogada por el American Film Institute como la número 37 en su lista de las Mejores Frases de Película, mientras que el propio Terminator es el único personaje que aparece tanto en la lista de héroes, por “Terminator 2: Judgement Day”, como en la de villanos por “The Terminator. El éxito inevitablemente producto la citada secuela (estrenada en 1991), que, si bien no tuvo la misma respuesta de crítica (93% en Rotten Tomatoes), ésta fue bastante positiva y el éxito en taquilla incrementó (520 millones de dólares globales de un presupuesto de 102). La tercera, “Terminator 3: Judgement day” empezó a mostrar un desgaste (69% en Rotten Tomatoes y 433 millones de dólares globales de un presupuesto de 200); el decremento en ganancia es notorio. Aun así, Warner Bros., continúo produciendo secuelas: “Terminator Salvatio” en 2009 y “Terminator Genisys” en 2015, cada una con peores resultados. Esta última apenas y obtuvo un 27% e hizo 440 millones de dólares en la taquilla global de un presupuesto de 155, monto muy alejado de lo que hacen Disney y Marvel con un punto de partida similar y peor aún si se considera que dicha cinta debía plantear un universo, el modelo de negocio al que todo estudio aspira y que, precisamente tan buenos resultados le ha dado a Disney con el Universo Cinematográfico de Marvel.
“The Terminator” tiene los elementos narrativos para convertirse en un universo. La anécdota sobre la que se basa es atractiva, es flexible en tanto tiene ya integrado el factor viaje en el tiempo que da para jugar con él una y otra vez, sin mencionar personajes lo suficientemente atractivos como Sarah Connor, una mujer empoderada, John Conner, una surte de mecías, y el propio Terminator. El propio universo que plantea permite jugar con ello, introducir nuevos personajes, profundizar en detalles aún no explorados. Es por eso que, irónicamente como el propio Terminator busca terminar con Connor, Warner Bros. hace lo propio al intentar conquistar la taquilla e incluso otras plataformas. Ya en 2008 presentó “Las crónicas de Sarah Connor”, una serie de televisión que sigue la vida de Sarah tras los eventos de las dos primeras cintas; contó con dos temporadas. También se han lanzado cuatro videojuegos.
“Terminator: Dark Fate” promete o al menos intentará hacer que lo su antecesora no pudo, comenzar formalmente el universo Terminator. La cinta cuenta, por primera vez desde la segunda parte, con James Cameron, creador del concepto y director de las primeras dos entregas (las dos con mejores resultados). Al elenco regresan Linda Hamilton, Edward Furlong y Arnold Schwarzenegger y la historia es una secuela directa, precisamente a “Terminator 2: Judgement Day” donde 27 años después otro Terminator es enviado para asesinar a Dani Ramos. Lo sucedido en el resto de las películas ha sido denominado como en una línea alterna de tiempo. Es decir, se juega con la nostalgia y se deshecha todo aquello que no ha sido bien recibido. Al momento la respuesta de la crítica le ha dado un 67% en Rotten Tomatoes indicando que es lo mejor que se ha visto desde hace décadas en la serie, aunque carece de la novedad de las entregas originales. Las proyecciones para su primer fin de semana la colocan en alrededor de 40 millones de dólares en EE.UU., lo que podría no ser del todo malo si el resultado global es positivo y, sobre todo, si el boca a boca resulta positivo; podría convertirse en un sleeper-hit y tener una larga corrida en cines con decrementos menores semana a semana. La apuesta de Warner Bros. es alta. El presupuesto es de entre 160 y 200 millones de dólares, pero la dirección de Tim Miller, responsable de “Deadpool” y su secuela, parecen brindar otro toque de esperanza y quizás la fuerza suficiente para darle suficiente vida nueva a la franquicia.
“I’ll be back” es la frase. Hasta ahora parece más una cuestión de karma, una condena, si ello cambia finalmente está por verse y quizás entonces se convierta en una verdadera promesa, en una invitación esperada. Estamos a punto de ver si la puerta se abre definitivamente.

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