• Kim Kardashian es influencer de gran impacto comercial y dueña de marcas como Yeezy, propiedad que comparte con su esposo Kanye West.

  • La flexibilidad de una marca personal convertida en etiqueta de productos como maquillaje y ropa, ha sido una constante en la familia Kardashian-Jenner.

  • Identificarse con el consumidor a través de historias que se viralizan en redes sociales es común en la actual economía digital.

El contenido es una de las mejores estrategias en la actual economía digital y los reality shows, así como los influencers son los principales elementos en la ecuación de esta particular forma de entender a las marcas.

Kim Kardashian así como Kylie Jenner son medias hermanas y casos de éxito de cómo una marca personal se ha convertido en poderosas estrategias comerciales.

En el caso de Jenner, ella ha llegado a ser considerada como la más joven millonaria en la historia, con una fortuna hecha por ella misma de mil millones de dólares.

Lo anterior ha sido posible a su línea de maquillajes que se han convertido en uno de los productos indispensables en esta industria.

La famosa flexibilidad de marca de la que tanto hemos hecho mención no es otra que la capacidad que tiene una marca personal de lanzar cualquier producto con su nombre, el cual represente la experiencia de su historia de vida y valores que empatan con el interés de los consumidores.

El consumidor en redes sociales contra Kardashian

Kim Kardashian quiso replicar la fórmula de Jenner, de estar detrás de una popular marca, sin embargo el problema ha ocurrido porque no entendió un concepto que hoy en día es sumamente valorado por el consumidor: la apropiación cultural.

Kardashian tuvo la ocurrencia de nombrar Kimono solutionwear, sin embargo, la comunidad japonesa e incluso el alcalde de Kioto, Daisaku Kadokawa, protestaron en contra de su ocurrencia, por lo que después de diversas críticas en redes sociales, anunció que cambiaría el nombre de la marca.