Ante la rápida expansión del coronavirus, el Comité Olímpico Internacional (COI) está evaluando loa posibilidad de cancelar la próxima edición de los Juegos Olímpicos, misma que se celebraría en Tokio durante el siguiente verano.

Sin dar opción a posponerlo o moverlo de cede, los organizadores de las Olimpiadas han indicado que es más probable que, ante el peligro que supone el virus, el evento deportivo se cancele por completo.

El destino del fuego olimpico

Esta información llegó en voz de Dick Pound, miembro con más años de servicio en el COI, quien afirmó que en los siguientes dos o máximo tres meses se deberá definir el futuro de los Juegos Olímpicos de Tokio, con lo que la decisión final la podríamos conocer hasta finales de mayo.

En una rueda de prensa, Pound afirmó que en medio de la crisis de salid que se vive a nivel mundial, es importante preguntarse si existen la condiciones adecuadas y el control suficientes para que los atletas, medios de comunicación y aficionados puedan ir con confianza a Tokio.

A medida que se acercan los juegos, afirmo que  “muchas cosas tienen que comenzar a suceder. Debes comenzar a aumentar tu seguridad, tu comida, la Villa Olímpica, los hoteles. Los medios de comunicación estarán allí construyendo sus estudios”, por tanto, si ante la contingencia este proceso no puede avanzar “probablemente estemos viendo una cancelación”, detalló el representante del COI.

De inversión…

En la historia de los Juegos Olímpicos modernos, que datan de 1896, el evento sólo se ha cancelado a causa de enfrentamientos como la Segunda Guerra Mundial, diversos boicots y la batalla entre Japón y China durante 1940 en Tokio, 1976 en Montreal, en 1980 en Moscú y 1984 en Los Ángeles.

Lo que está en juego no es un negocio menor. Fuentes oficiales asociadas al Comité Olímpico Internacional indican que Japón está invirtiendo cerca de 12.6 mil millones de dólares en la organización de los Juegos Olímpicos; sin embargo, una junta de auditoría nacional afirma el país está destinado a este evento el doble de dicha cantidad.

Esta inversión se vería recompensad luego de que el gobierno cumpliera la ambiciosa meta de atraer a más de 40 millones de visitantes extranjeros para impulsar la economía local.

…Y una cancelación que podría costar millones

No obstante, con los cierres de fronteras y demás alertas para viajar, el objetivo se ve cada vez más lejano.

Tan sólo basta con reconocer que China prohibió los viajes fuera de su territorio como una medida para evitar la propagación del virus. Esto para Tokio y sus posibles Juegos Olímpicos sería un golpe fatal:  Japón recibió aproximadamente 9,6 millones de visitantes de China durante 2019, lo que representa un tercio del gasto turístico extranjero en el país.

Por otra parte, aunque el COI cuenta con un “fondo de emergencia” para este tipo de situaciones cercano a 1 mil millones de dólares y que está enfocado a financiar las federaciones deportivas internacionales que dependen de los ingresos del COI para operar, y el COI en sí, la realidad es que su máxima fuente de ingresos se vería limitada.

Se estima que alrededor del 73 por ciento de los ingresos de 5.7 mil millones que el COI registra en ion ciclo olímpico de cuatro años proviene de los derechos de transmisión.

A esto deberían de sumarse las inversiones relacionadas con patrocinios y publicidad de marcas que encuentran en este evento una ventana para conectar con el consumidor.

Datos de los organizadores, la última edición del certamen provocó una derrama económica de nueve mil 300 millones de dólares (mdd) en gastos publicitarios.