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Del submarino perdido no hay nada y el oxígeno está en “fase crítica”

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En Argentina sólo se habla del ARA San Juan (S-42), el submarino perdido el 15 de noviembre y del que nada se sabe a pesar de que lo buscan con barcos y aviones de 11 países en el Atlántico Sur.

Oxígeno. Esa es la palabra que ha empezado a dar vuelta en los medios. Es que los días pasan y las esperanzas de hallar al submarino argentino ARA San Juan y a sus 44 tripulantes se desvanecen.

“Estamos entrando en una etapa crítica”, dijo Enrique Balbi, portavoz de la Armada Argentina, en referencia a que los que están a bordo podrían estar quedándose sin oxígeno.

El clima favorable de este miércoles 22 permitió que los barcos pudieran cubrir una mayor área después de verse obstaculizados por los fuertes vientos y las altas olas de los últimos días, aunque se espera que el mal tiempo regrese este jueves, dijo Balbi.

Si el submarino –construido en Alemania en la década de 1980 y reparado en 2008 y 2014– se hubiera hundido o no pudiera subir a la superficie, teniendo en cuenta que dio su última ubicación el 15 de noviembre, estaría consumiendo en estas horas el último suministro de oxígeno, que es de unos siete días.

“Estamos en la fase crítica … particularmente con respecto al oxígeno”, dijo Balbi a los periodistas, según Reuters. “No ha habido contacto con nada que pudiera ser el submarino de San Juan”.

Oxígeno, esa maldita palabra

Los medios argentinos confirman en base a información de la Armada que la tripulación del submarino tiene suficiente comida y combustible para sobrevivir 90 días en la superficie, pero sólo hay suficiente oxígeno para siete días cuando está sumergido.

En la zona ya son 30 embarcaciones y aviones los que buscan al submarino, además de 4.000 personas. Hay rescatistas de Estados Unidos, el Reino Unido, Chile y Brasil, entre otras 11 naciones buscando en un área gigante a 400 km de la costa.

Falsas alarmas

Desde que comenzó el rastrillaje ha habido varias señales posibles, incluidos sonidos y bengalas, pero todas resultaron ser falsas alarmas. También se descubrió que siete señales de satélite de baja frecuencia recogidas el sábado no provenían del submarino.

El San Juan se dirigía desde el puerto argentino de Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, hasta la ciudad costera de Mar del Plata. Según se dijo oficialmente, el submarino salió a la superficie para informar sobre “un problema” que se describió como un “corto circuito” en sus baterías a las 7:30 del 15 de noviembre, y luego no se supo más nada.

El ARA San Juan es un submarino diesel-eléctrico clase TR-1700, fue construido en Alemania en 1983 y puesto en servicio en 1985. Fue sometido a mantenimiento en Argentina en 2008 y en 2014, que requirió cortar el submarino a la mitad para reemplazar sus motores y baterías.

“Entre tantas hipótesis y elucubraciones, veteranos submarinistas de la Armada ponen el acento en que hay un protocolo de acción ante emergencias y que ninguno de los resultados esperados de esas acciones se han visto en este caso. Por eso, el desasosiego, la incertidumbre”, analiza La Nación. Y agrega: “Lo que nadie puede estimar es, en caso de que no haya ocurrido algo fatalmente irreversible, cuánto oxígeno hay o si el aire, por la razón que fuere, se volvió irrespirable”.

Los medios de todo el mundo esperan novedades y ya hay decenas de corresponsables en Buenos Aires, Mar del Plata y Comodoro Rivadavia, distintas ciudades que han sido tomadas como base por el operativo de búsqueda y rescate.

Estrategia de comunicación

La estrategia de comunicación, si es que existe por parte de la Armada Argentina o el Ministerio de Defensa, es pésima. Día tras día dan partes de prensa a cargo del vocero oficial, pero dando detalles sobre posibles hallazgos (sonidos, bengalas, balsas) que luego resultan ser falsas alarmas.

Todo eso genera expectativas, especialmente entre los familiares de los tripulantes, y ayuda a alimentar las versiones (que son muchas por estas horas).

En estos casos de comunicación en emergencia, la clave es dar a conocer sólamente información fehaciente, clara, concreta y “sí y sólo sí” absolutamente chequeada. Sino, desde el propio Gobierno, se termina sumando más a la confusión.

Un dato interesante relacionado con la cobertura en los medios es aportado por Luciano Galup, especialista en medios, políticas de comunicación y comunicación de políticas. Galup muestra cómo las 5 notas más compartidas sobre el , recién en la sexta hay una verdaderamente “informativa”.


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