De Michoacán a la Ciudad de México. Tradiciones ancestrales sobre la muerte

Desde la Megaofrenda de la Universidad Nacional Autónoma de México hasta la Mega Procesión de Catrinas que se popularizó a nivel internacional gracias a la película de James Bond, Spectre.

La festividad del Día de Muertos en México es única en todo el mundo. Una tradición que se remonta a la época prehispánica, en la que los diferentes pueblos indígenas honraban a los fallecidos con diversas celebraciones y rituales.

Uno de los estados de la República que destaca por haber conservado las tradiciones es Michoacán. Las comunidades de la región del lago de Pátzcuaro conservan muchas expresiones artísticas y culturales que giran en torno a la muerte.

Aunque las ciudades de Pátzcuaro y Janitzio son las más conocidas, en realidad, esta tradición se conserva en una veintena de poblados indígenas de la zona lacustre, así como en una parte de la Meseta Purépecha.

La velación, colocación de altares, así como las ofrendas en casas y panteones con la característica flor de cempasúchil, hacen que el turismo en esta región del país se haya incrementado 11.6 por ciento entre 2015 y 2018, con más de 8 millones de visitantes anuales y una derrama de 10.5 millones de pesos, de acuerdo con datos de la secretaría de Turismo de Michoacán.

Otros estados como Oaxaca, San Luis Potosí o Guerrero resaltan también por sus tradiciones en torno a la festividad del Día de Muertos. Según datos del Consejo Mundial del Viaje y el Turismo en 2018, este sector aporta al Producto Interior Bruto del país 17.2 por ciento.

Aunque con menor atractivo que los lugares ya mencionados, el número de visitantes a la Ciudad de México ha ido incrementándose año con año, hasta alcanzar los 964 mil 997 visitantes hospedados en hoteles y una derrama económica de 403 millones de dólares, según datos preliminares de la secretaría de Turismo de la capital para 2019.

En el último trimestre del año, la Ciudad de México concentra un gran número de actividades culturales y artísticas promovidas por el sector público en alianza con la iniciativa privada y el sector social.

Desde la Megaofrenda de la Universidad Nacional Autónoma de México hasta la Mega Procesión de Catrinas que se popularizó a nivel internacional gracias a la película de James Bond, Spectre.

El personaje original de La Catrina o Calavera garbancera, popularizado en el siglo XIX por el gran grabador, ilustrador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada, a través de sus colaboraciones en periódicos, tiene más de cien años de historia.

Con un humor muy mexicano, este personaje burlesco, fue utilizado por el artista para criticar a las clases adineradas de la sociedad mexicana durante la época del porfiriato.

También retrató a aquellos hombres y mujeres que querían aparentar pertenecer a esas clases y menospreciaban los orígenes y costumbres populares de la tradición mexicana. Por eso, la vestimenta se convierte en un elemento esencial del personaje.

La idea es que la muerte nos llega a todos, sin importar nuestro origen, religión, poder adquisitivo o vestimenta y, precisamente, tal y como hacía Posada, todo se vuelve “catrinizable”. Él se permitía “catrinizar” todos los personajes de la sociedad mexicana de la época.

Este año, la Mega Procesión de las Catrinas, iniciativa de la asociación Mega Body Paint México, contará por sexta vez consecutiva con más de 150 maquilladores y diseños de catrina confeccionados para la ocasión, que cobrarán vida el sábado 26 de octubre en el Centro Histórico de la capital. Un espectáculo de color y movimiento para celebrar a los que ya se fueron y reírnos de la muerte, mientras esperamos que nos llegue la hora.