¿Cuál es la función del Óscar para la industria del cine?

El premio de la Academia de Artes Cinematográficas se ha consolidado como el más relevante de la industria a nivel mundial.

A pocas horas de conocer a los nominados al premio de la Academia u Óscar, ¿por qué todos quieren ganar este premio?

El premio de la Academia de Artes Cinematográficas se ha consolidado como el más relevante de la industria a nivel mundial porque es el que de alguna manera representa mejor a Hollywood al incluir como miembros y votantes a actores, guionistas, directores, productores y técnicos.

Además, está por celebrar 90 años y es la ceremonia que cierra la temporada, poniéndolo punto final a todo un ciclo que inicia con el año en Sundance y que toma fuerza con el cierre del año con numerosos círculos de críticos y sindicatos.  

El punto es que todos quieren con Óscar. Y uno piensa típicamente que las premiaciones, como los festivales del cine, son sólo una cuestión de glamour, de vanidad o de ego. Hay algo de ello, pero hay mucho más de un vehículo diseñado para alimentar y contribuir a una industria, de ser otra estrategia de marketing.

Al tener el mayor peso en la industria, una película nominada al Óscar, no digamos ganadora, automáticamente obtiene mucho mayor visibilidad. Incluso la mera discusión sobre si será o no nominada causa impacto en la taquilla y el consumo de un filme.

Es ya el caso de “Roma” de Alfonso Cuarón y uno de los elementos que ha causado interés en filmes como “Green Book” de Peter Farrelly o “La favorita” de Yorgos Lanthimos.

Todos queremos saber “qué tanto se habla de ellas” y “por qué son tan buenas”. Es por ello que muchos de los filmes nominados que ya salieron de taquilla se restrenan en salas.

Seguramente habrá quien quiera verlas ahora o incluso quien quiera verlas de nuevo. Así que no será de extrañarse que “La buena esposa” de Björn Runge, que pasó un tanto desapercibida en México regrese, e incluso que éxitos como “Bohemian Rhapsody” y “Nace una estrella” lo hagan también.

Dicho restreno puede redituar, según cifras ofrecidas por Statista, en al menos 18 millones de dólares más, que, si bien significan poco para una película como “Black Panther” (una de las favoritas de la temporada), hacen una gran diferencia para filmes independientes y/ de arte como “Llámame por tu nombre”, “Lady Bird”, “Room” o “12 años esclavo”.

Estos últimos casos resultan especialmente importantes. Por un lado, son motivo de orgullo para la Academia y, por otro, de preocupación.

Un gran número de filmes nominados en la categoría principal frecuentemente resultan ser películas con criterios más artísticos (“El árbol de la vida”, “Nebraska”, “Enseñanza de vida”), lo cual les da visibilidad, pero también implica que, al momento de la ceremonia, el público se involucre menos.

Eso explica por qué, por ejemplo, una de las entregas con más audiencia fue aquella donde “Titanic” estuvo nominada y resultó ganadora. También explica por qué entre los conductores para las ternas siempre hay figuras de fuerte impacto comercial y atractivo para las nuevas generaciones como Zac Efron, Robert Pattison o Tom Holland.

Entonces, así como ellos le atraen miradas a la entrega, la entrega les brinda foco a jóvenes talentos como Saorise Ronan, Carey Mulligan, Lupita Nyong’o o Timothée Chalamet.

El incluir filmes de mayor peso artístico, social e incluso político, también cumple la función de reafirmar que Hollywood sigue siendo la industria fílmica de mayor relevancia y penetración mundial.

Así mismo, le permite mostrarse como un impulsor de artistas de calidad, validarlos, proyectarlos y, desde luego, ayudar a que tengan una mejor remuneración. Por ejemplo, entre los directores, Sam Mendes fue catapultado por “Belleza americana” y Jordan Peele por “¡Huye!”.

 Volviendo a los actores, Jennifer Lawrence y el filme por el que fue nominada por primera vez “Invierno profundo” fueron “vistos” gracias a la nominación y a ella la acercó a “Los juegos del hambre”.

Para Lawrence su nominación por “Los juegos del destino” le permitió doblar su salario, según indica MarketWatch, en su siguiente proyecto. Hillary Swank, por su parte, cobró 3 mil dólares por actuar en “Los muchachos no lloran” y un millón de dólares tras su victoria.

En fin… que podemos seguir discutiendo sobre el atractivo de Óscar y seguramente lo haremos mientras se anuncian los ganadores. De momento queda claro que la entrega forma parte de un círculo virtuoso que se construye, alimenta y valida a través de un balance que equilibra entre lo comercial, lo artístico y lo socialmente relevante, permitiendo con ello impulsar talentos, consolidar figuras, reafirmar posturas y, sobre todo, a una industria que, como dijera Georges Méliès, es el lugar donde “los sueños se hacen realidad”.