“Creado en México”, lo que necesita nuestro país

El Dr. Craig R. Barrett ha sido uno de los principales líderes de la industria de tecnología de la historia. Fue CEO de Intel Corporation de 1998 a 2005 y continuó como Chairman hasta 2008, también fue el sucesor del legendario Andrew S. Groove, un gran reto que cumplió de manera exitosa.

Durante ese periodo, tuve el honor de ser el anfitrión de Craig R. Barrett en sus visitas a América Latina. Craig tenía una agenda internacional que, en algunas ocasiones, lo llevó a visitar más de 50 países en un solo año. En aquella época, yo era Director General de Intel México y posteriormente de América Latina.

Ya pasaron más de 15 años de uno de esos viajes en los que, junto con mi equipo de trabajo y el del Dr. Barrett, desarrollamos un llamado al que le dimos el nombre de “Creado en México”. Este fue ejecutado por Craig ante líderes empresariales de la talla de Carlos Slim, académicos y políticos del más alto rango en México. Inclusive, en visita al entonces presidente Vicente Fox, Craig R. Barrett le hizo este llamado, con el objetivo de que México dejara de enfocarse sólo en la manufactura (el paradigma de “Hecho en México”) y prestar atención en la creación, el diseño y la innovación (el paradigma del “Creado en México”). Para el Dr. Barrett, un visionario de la Industria, era claro que México necesitaba urgentemente invertir en desarrollar sus capacidades de innovación para prepararse para lo que estaba por venir en el mundo.
Tiempo después de este llamado “Creado en México”, continúa siendo más relevante que nunca. En ese periodo, México siguió avanzando y consolidándose como una gran potencia industrial. Muchas de las grandes inversiones que llegan a nuestro país continúan siendo del sector manufacturero. Claramente, México aún tiene mucho espacio por ganar en ese sector y posiblemente seguirá siendo así por algunas décadas más, sin embargo, también está muy claro que la velocidad de los cambios de este mundo sólo se ha acelerado en los últimos años.

Continuar apostando en la manufactura significa dejar de participar con fuerza en la economía creativa, lo que nos condena a ser un país con bajo crecimiento y que no consigue sacar a millones de compatriotas de la pobreza.

En estos 15 años, desde el llamado hacia la economía creativa, México ha logrado algunas conquistas importantes. Actualmente, Intel tiene un campus en Guadalajara que da trabajo a más de 1,000 ingenieros (en muchos casos personas con Maestrías y Doctorados), que trabajan en proyectos de desarrollo de tecnología de clase mundial, siendo parte del “Creado en México”. Muchos de los proyectos más importantes de la compañía a nivel global cuentan con el talento de ingenieros del Guadalajara Design Center de Intel.

Intel no es un caso aislado, miles de ingenieros trabajan en decenas de empresas en Guadalajara, entre las que se encuentran: Oracle, IBM, HP, Flextronics y muchas otras que hacen labores de ingeniería y desarrollo tecnológico, como patentes que han tenido un fuerte impacto a nivel global.

Guadalajara ha desarrollado con éxito su Clúster de Electrónica y, del mismo modo, vemos clústeres de industria automotriz en muchas ciudades y de industria aeronáutica, principalmente, en Querétaro, por citar algunos ejemplos. En muchos de estos clústeres, tenemos la participación de grandes multinacionales que están aprovechando el talento de nuestros ingenieros mexicanos y no solamente la mano de obra para manufacturar.
México hay un gran talento ingenieril disponible y, cabe mencionar que, en desarrollo de tecnología, el talento es el componente valioso. Los grandes clústeres de tecnología del mundo, como el Silicon Valley en California, se han desarrollado al lado de Universidades como Stanford y Berkeley.

¿Que nos falta por hacer? Para mí, es claro que una de las grandes oportunidades por desarrollar es tener un ecosistema de empresas para apoyar a nuestros startups de tecnología. Tenemos muchos ejemplos de multinacionales invirtiendo en crear sus centros de Ingeniería en México, pero tenemos muy pocos “unicornios” nacionales. Un unicornio es una startup que llega a tener una valuación de más de mil millones de dólares. En Brasil, en el año pasado, se generaron 6 unicornios y se espera que en 2019 se generen alrededor de 9. En Argentina, empresas como Despegar.com y Mercado Libre son claros líderes en sus categorías de comercio electrónico. En Colombia, empresas como Rappi están conquistando el mercado Latinoamericano. ¿Y en México?, en nuestro país algunas publicaciones ubican sólo a dos compañías con una valuación superior a los mil millones de dólares: Softtek y Kio Networks, por lo que, claramente, estamos en una posición de desventaja en este sector clave de la economía creativa.

El famoso “ecosistema” que se requiere para apoyar a las startups tiene que ver con muchos tipos de organizaciones que nutren y hacen crecer a las empresas emergentes. Este ecosistema va desde las comunidades de apoyo a startups, las universidades y grupos enfocados a la formación académica, los grupos de mentores, los grupos de inversionistas, las aceleradoras, las propias empresas emergentes, el apoyo de las grandes industrias, las cámaras industriales, los apoyos de grupos del gobierno y muchos más. Tenemos que entender que el desarrollo de unicornios es una actividad en equipo en dónde muchos grupos de empresas, universidades, organizaciones y el propio gobierno unen esfuerzos y talento. La creación de startups billonarias es el resultado del trabajo en conjunto de un ecosistema y no sólo del trabajo de un emprendedor brillante.

Hoy más que nunca, el llamado al “Creado en México”, es relevante para nuestro país. La construcción del ecosistema necesario para que tengamos decenas de nuevos unicornios por año aún es muy incipiente, pero tenemos el elemento más importante para jugar un papel muy importante en la economía creativa, el talento humano.
Trabajemos en equipo para lograr que el “Creado en México”, que el Dr. Barrett trajo hace más de 15 años, sea una realidad.