Compro luego existo

A lo largo de los años hemos visto el progreso en la tecnología y como se acorta el tiempo en un nuevo avance por lo que la sorpresa y la vigencia de nuestros dispositivos y herramientas es cada vez menor.

Aunque las herramientas debieran facilitar nuestras actividades diarias pareciera que hoy son un objeto en el cual invertimos o le atribuimos nuestra existencia, es quizás más importante el adquirir un producto u objeto para poder vivir, siendo este un pensamiento alejado de la evolución y del progreso, e incluso me atrevo a decir que es un pensamiento psicótico.

Cogito ergo sum, la frase más famosa de Descartes empleada en español como “Pienso luego existo”, aunque en sentido estricto su traducción del latín sería “pienso, por lo tanto soy”, podemos utilizarla para anclar y entender lo contrario a la progresión tecnológica en el comportamiento humano capitalista.

Nuestra capacidad de pensamiento abstracto es lo que nos separa del resto de los seres vivos, así como el inconsciente, pero pareciera que esos pensamientos los hemos cosificados y desplazado en objetos de consumo mediante los cuales basamos la realidad, entre mayor sea este desplazamiento mayor es la patología psíquica, esto lo podemos observar en las personas que hacen fila horas o días antes para adquirir un nuevo producto el cual deben poseer mediante el cual darán sentido a su vida.

Me atrevería a decir que la frase “luego” incluso la podría suprimir quedando así, “compro y existo” y no necesariamente en transacción económica o intercambio monetario físico, ya que conocemos personas que si no reciben likes a su foto en las redes sociales les genera ansiedad.

Esa sed de adquisición para poder darle sentido a la vida se gesta durante el desarrollo de los primeros meses de vida en conjunto con la envidia, siendo esta, el precursor en la vida adulta para la búsqueda incesante del consumismo.

El próximo miércoles escribiré justo de este tema, ya que se le han atribuido elementos negativos a la envidia y no es del todo oscura, tiene sus contrastes que bien empleados son una fuente exquisita de superación y desarrollo.