Cómo utilizar WhatsApp de manera apropiada

De acuerdo con un estudio realizado por comScore en septiembre de 2017, la aplicación que más se utilizó en México fue WhatsApp, con casi 34 millones de personas que en conjunto dedicaron 22 mil 700 millones de minutos durante ese mes.

Por otro lado, el Global Web Index, reveló que México y Argentina son los únicos países de América Latina que aparecen en la lista de las 10 naciones que más utilizan la aplicación WhatsApp, ocupando nuestro país la cuarta posición.

Esa popularidad de WhatsApp la ha convertido en una de las plataformas preferidas por los estafadores que utilizan mensajes falsos con “atractivas promesas” para embaucar a los usuarios, siendo México uno de los países más afectados. El fraude más común es el de las encuestas que prometen un cupón de descuento para hacerlo efectivo en un algún almacén o restaurante de comida rápida.

Esta plataforma de mensajería, es también uno de los principales vehículos para la difusión de fake news, memes de toda índole, falsos artículos o escritos que se adjudican a personajes conocidos, cadenas con fines no muy claros e incluso campañas en favor de individuos, marcas o productos de manera artificiosa.

Por todo lo anterior, se recomienda a los usuarios actuar con cautela, propiedad y escepticismo ante todo tipo de promociones y contenidos, en particular aquellos que parecen demasiado buenos para ser verdad o cuyas fuentes no son identificables, incluso apócrifas.

El uso y abuso del WhatsApp merece mayor prudencia, y que mejor que  respaldarla con el establecimiento de normas de comportamiento. Recordemos que, en principio, es un medio para relacionarnos, para crear lazos amistosos y mantener contacto con personas con quienes compartimos intereses comunes. Así que la primera regla sería no generar conflictos al emitir juicios.

Esto aplica especialmente en los grupos, cuyo principio es compartir intereses, experiencias o proyectos y donde el respeto con los demás es el valor fundamental. Y no solo me refiero a evitar ofensas o burlas, sino a tener una mesura en lo referente al número de posts que se difunden.

Y ello exige poner atención en el contenido. Compartir información relevante, significativa y útil, con responsabilidad y veracidad, es lo que debe prevalecer. Es imprudente e incorrecto propagar una información delicada o comprometedora cuando se desconoce su origen o su fuente. Esto aplica también en el caso de las imágenes, tanto las que se reciben como las que se comparten.

Un aspecto que merece especial atención, es la identidad. Los datos personales, incluyendo la fotografía, solo deben de ser compartidos con personas conocidas y confiables, esto aplica también en el caso de la ubicación; hay que evitar mostrarla.

Un ejemplo del desconocimiento del poder y valor del WhatsApp fue cuando Jaime Rodríguez Calderón conocido como “El Bronco”, durante uno de los debates electorales ofreció el número de su móvil para  para que el público pudiera comunicarse con él, lo que resultó en la saturación de su celular al recibir más de 60 mil mensajes, que fueron imposibles de atender.

Para lograr el buen uso de esta herramienta de mensajería, conviene que entre los interesados se establezcan normas, se trate tanto de grupos formales o informales, de negocio o de amigos o de proyectos específicos. El establecer un código de conducta en las redes sociales evita conflictos, extiende su vigencia, lo hace útil y hasta divertido.