Como se preveía, la crisis del Deutsche Bank se profundiza

Todo favorece la caída de las acciones del Deutsche Bank: menos ingresos, daños en su reputación y las conversaciones sobre una posible fusión.

El banco más grande de Alemania, algo así como la nave insignia de las finanzas germanas, está desde hace varios años en problemas. Es por eso que no sorprenden los resultados dados a conocer este viernes: el Deutsche Bank AG se redujo por octavo trimestre consecutivo.

En el marco de una crisis de la que no parece poder salir, el Deutsche promete ahora aún más recortes de gastos a medida que busca persuadir a los inversionistas de que su plan de recuperación puede producir beneficios sostenibles, pero para lo que hay que tener paciencia.

En el último informe de resultados, el banco alemán reveló una pérdida neta de 409 millones de euros en el cuarto trimestre, mayor a los 268 millones de euros esperados en promedio por los analistas.

El trimestre estuvo marcado por una debilidad fuerte en sus negocios comerciales. Además, las transacciones de bonos en efectivo se desplomaron un 23 por ciento. Los ingresos cayeron un 5 por ciento.

Las pérdidas mayores a las esperadas en el cuarto trimestre eclipsaron la primera ganancia anual en cuatro años para Deutsche Bank y volvieron a abrir las dudas respecto de una posible recuperación sin tener que recurrir a algo más drástico, como lo sería una fusión.

En efecto, según versiones de Bloomberg y Reuters, a mediados de 2019, si todos los programas de rescate fallan, el plan es una fusión con Commerzbank, propiciada por el propio Estado, dueño de parte de las acciones de esta última entidad financiera.

El acuerdo puede convertirse en la única opción del banco si no hay una mejora clara en los primeros tres meses de 2019.

Para los directivos del Deutsche, esas mismas versiones han potenciado la caída.

Dificultades recurrentes

El mayor prestamista de Alemania está tratando de recuperarse bajo el nuevo liderazgo de Christian Sewing, pero enfrenta una serie de obstáculos que, a esta altura, parecen insalvables: denuncias de lavado de dinero y rebajas en las calificaciones.

El vaso medio lleno del Deutsche es una ganancia anual de 340 millones de euros en el año fiscal 2018. Aunque no compensa la pérdida neta de 735 millones de euros que sufrió en 2017, es un alivio.

Sewing se apoyó en esto en la presentación de este viernes, diciendo que “el retorno a la rentabilidad muestra que el Deutsche Bank está en el camino correcto”.

El CEO asumió en abril de 2018 y lanzó un plan de recorte que incluye el despido de más de 7.000 trabajadores.

En la conferencia, se le preguntó sobre las especulaciones de una fusión con el Commerzbank. No respondió directamente, pero no negó las versiones. Dijo que el banco está “centrado en ejecutar su plan” y que tiene “mucha confianza” en ejecutarlo.

Deutsche es considerado uno de los bancos más importantes para el sistema financiero global, junto con JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup.

Luego de la conferencia sobre los resultados, el banco alemán volvió a caer en la bolsa.


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