“Before office”, las fiestas antes del trabajo a las que querrás ir

Son fiestas entre las 6 y las 9 de la mañana pensadas para cargar energía antes de ir a trabajar. No se vende alcohol, pero hay bebidas energizantes, baile, yoga y meditación.

¿Son como los after-office, pero en otro horario? No exactamente. Sin embargo, hay mucho en común entre el afianzado encuentro luego del trabajo y esta nueva experiencia matutina que busca su lugar en las grandes ciudades.

“A los after-office ahora les llegó su contramovida: las fiestas de 6.00 a 9.00 de la mañana, pensadas para cargar energía antes de arrancar el día laboral”, publica este viernes El Cronista. Son fiestas pre-amanecer que nacieron en los Estados Unidos en 2013 y se expandieron rápidamente por más de 20 ciudades de todo el mundo.

En Buenos Aires ya tienen fecha de debut: el 22 de noviembre. Es más, aseguran que será la primera de Latinoamérica. Habrá una hora de yoga relajante y, luego, dos horas de música y baile. No habrá cervezas ni tequila ni fernet, que serán reemplazados por jugos, frutas, cereales y té frío. El escenario, un edificio con terraza para ver la salida del sol en la ciudad.

“No es una experiencia habitual, generás endorfinas y arrancás el día muy arriba“, dijo el emprendedor argentino Gastón Silberman, uno de los promotores de la idea en Buenos Aires. Actualmente al frente de su propia agencia de comunicación, Silberman contactó con Radha Agrawal, la creadora de estos encuentros conocidos como Daybreaker en Nueva York, y ahora lo lanza en Buenos Aires.

Si tienen éxito, será un gran lugar para las marcas que comercializan productos orgánicos y naturales. O para versiones light o bajas calorías. Apuntan a gente que le gusta bailar y disfrutar con amigos, pero que está cansada del ambiente de la noche y de intoxicarse como forma de diversión. “No se trata de un simple evento, sino de crear una comunidad de gente que comparte estos valores”, dice Esteban Brenman, otro de los socios.

“Si bien coinciden en algunas cosas, esta nueva tendencia tiene poco y nada que ver con los afterhour, opción para los que buscan que la diversión (y muchas veces los excesos) de la noche no acabe pese a la salida del sol. La asistencia al Daybreaker no atenta contra el rendimiento profesional”, aseguran en Clarín.

En Nueva York, la entrada a la fiesta cuesta 25 dólares y si se desea asistir a la clase de yoga, 40. En Argentina, costará 600 pesos (33 dólares) con la clase de yoga; y 450 (25 dólares) para los que ingresen a las 7 AM.


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