¿Autos importados usados afectan industria en México? Un vistazo

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Se les denomina como “autos chocolates” y son los vehículos automotores usados de procedencia extranjera -casi siempre de los Estados Unidos de América- cuyos modelos no fueron comercializados en México y que se ofrecen a precios bajos para su consumo y circulación en el país.

Esta práctica representa para muchos consumidores mexicanos de bajos recursos la posibilidad de contar con un automóvil a un precio pequeño que suelen usar para sus actividades cotidianas y -en mayor medida- para actividades remuneradas -como vehículos de carga para el comercio y actividades agrícolas, por ejemplo-.

Pero su adquisición representa pérdidas para las armadoras, importadoras y distribuidoras de vehículos nuevos en México, toda vez que el uso de autos de procedencia extranjera -que en sus países de orígenes casi siempre ya se consideran como chatarra- reduce las posibilidades de adquisición de modelos que las empresas mexicanas.

El consumo de estos autos requiere un complicado -y a veces costoso- proceso de regularización que no acota con precisión sus reglas en las aduanas del país, por lo que desde hace mucho tiempo existen voces que piden una regulación más amable para que consumidores de bajos recursos que difícilmente pueden adquirir un auto nuevo -u obtener un plan de financiamiento- puedan importarlos sin mayor problema.

Pero por el otro lado, existen voces que no quieren que ello suceda y hasta señalan que llenarían de chatarra los caminos de México y serían utilizados para la comisión de actos delictivos.

Por ejemplo, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), se pronunció recientemente contra la legalización y regularización de autos introducidos al país de manera ilegal, los llamados por ellos “vehículos choclates”, toda vez que “afectarían la economía formal del país”.

Cifras presentadas por este organismo apuntan a que la venta de vehículos ligeros disminuyó un 8 por ciento, mientras que los pesados decrecieron en un 9 por ciento. Entre las causas que la Coparmex aduce se encuentra el comercio de automóviles extranjeros ilegales, que, aseguran, representan más del diez por ciento del mercado automotriz en México.

A su vez, la Asociación Mexicana de Distribuidores de Autmotores, AMDA, expresó en mayo pasado su preocupación en voz de su director general adjunto, Guillermo Rosales Zárate, y pidió que se frene la entrada de vehículos ilegales a territorio mexicano, aún cuando existen voces de políticos y mandatarios estatales que piden que se permita la entrada de los autos sin mayores dificultades.

Algunas de las instancias civiles que defienden la circulación de autos usados de procedencia extranjera en México con  Organización Nacional para la Protección del Patrimonio Familiar (Onappafa), que asegura que en el estado de Coahuila circulan alrededor de 60 mil vehículos con estas características en la Comarca Lagunera.

Aseguran también que el 70 por ciento de los vehículos de procedencia extranjera  utilizan para actividades agrícolas y del campo, para transportar insumos  y cosechas.