Autoridades estadounidenses urgen a marcas e influencers a transparentar sus contenidos en redes sociales

La FTC podría diseñar sus primeras multas millonarias contra estas prácticas

La interacción entre marcas e influencers continúa creciendo sin leyes de por medio, ya que las redes sociales suman millones de suscriptores cada trimestre. De acuerdo con MediaKix, el influencer marketing será una industria que valdrá más de 10 mil millones de dólares para 2020.

Si bien hace algunos meses Instagram pidió de forma amistosa a todos los influencers que utilizan su plataforma, a transparentar cuándo sus publicaciones eran brandeadas, propias o anuncios publicitarios, lo cierto es que la controversia crece porque los cibernautas y usuarios no han logrado distinguir el tipo de publicaciones que ven, motivo que han aprovechado los influenciadores y las marcas para lograr un mayor alcance entre clientes potenciales.

Una de las primeras posturas vino del Partido Demócrata Italiano (PD) propuso hace algunas semanas legislar al respecto para que “con el fin de que la actividad de los influencers sea regulada”, para que los cibernautas identifiquen cualquier tipo de publicación.

Ahora, la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos urgió a 90 influencers –aunque no mencionó sus nombres– a transparentar sus relaciones comerciales con las redes sociales y las marcas para que los cibernautas.

Según The Hollywod Reporter, las directrices de la FTC estaban dirigidas a celebridades que constantemente brandean sus publicaciones, como Jennifer López, el clan Kardashian y Jenners, los Beckham, modelos, actrices e incluso músicos.

Sin embargo, las celebridades e influencers parecen hallar una forma de continuar brandeando contenido de forma confusa, ya que The Washington Post señaló días después que tras el anuncio de la FTC de regular el compromiso de las marcas con influencers, se han publicado “decenas de posts” de celebridades solo que de una manera más cauta.

Ante dichas omisiones, la FTC podría diseñar sus primeras multas millonarias que forzarían a las marcas, más que a los propios influencers, a considerar seriamente su tipo de divulgación.

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