Ataque en Monterrey reabre el debate sobre cómo los medios deben tratar la información

Durante la mañana de este miércoles el ataque de un joven de 15 años a sus compañeros del Colegio Americano del Noreste, en Nuevo León, se convirtió en tema de difusión por los medios de comunicación en todo el país.

Los medios del Grupo Reforma: El Norte (Nuevo León), Reforma (Nacional) y Mural (Jalisco), fueron fuertemente criticados por publicar la imagen de uno de los menores heridos durante el ataque, y enseguida la filtración del video de las cámaras de seguridad que atestiguaron los hechos.

Enseguida, medios digitales de todo el país replicaron el video del ataque y la opinión pública reabrió el debate sobre el contenido de temas policiales y la forma de difundirlos.

El gobierno de Nuevo León inició una campaña fugaz para atender el asunto y a través de sus redes sociales llamó a evitar la propagación del material bajo la frase “Los hechos de hoy Monterrey, causan un profundo dolor en nuestros hogares. Por favor no difundas las imágenes. Todos unidos en el respeto”.

El gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, indicó que abrirían un expediente para tomar una acción contra los medios que filtraron el video, el cual se ha vuelto viral en diversas redes sociales y da muestra de la crudeza del ataque que terminó con cinco personas heridas de bala y la muerte del agresor.

“Vamos a integrar una carpeta de investigación para que quien haya difundido sea castigado con la ley. Hay medios de comunicación que lo están haciendo contra los que también integraremos una carpeta, porque no es legal, dado que son menores y tienen derechos que debemos respetar”, señaló.

En las redes sociales los comentarios no se hicieron esperar y la condena a los medios de comunicación se hicieron presentes.

En entrevista con Merca 2.0, el periodista y escritor mexicano Ricardo Ham, señaló que la obligación del periodismo es informar y dar a conocer el hecho noticioso, ya que “los medios por sí mismos no generan la violencia, son el reflejo de una sociedad que se destruye a sí misma”.

“Aplaudo a los editores que deciden ver a la ciudadanía como mayor de edad y que entienden que es ésta la que debe decidir qué es lo que quiere ver y qué no, me sorprende la reacción de periodistas y escritores policiacos que piden no mostrar el video o las imágenes, es decir, piden a la gente que lea sus libros del género, pero les impiden ver la realidad, me parece un doble discurso de su parte y de aquellos periodistas que apelan a la ética”, indicó.

El escritor del libro “Los asesinos seriales mexicanos” y colaborador del periódico El Gráfico, agregó que “la única ética del periodista es informar el acontecimiento y que el receptor decida si lo consume o no”.

Sin embargo, hay dos puntos en el marco que debemos considerar:

La Ley General de los derechos de las niñas, los niños y los adolescentes

Artículo 77. Se considerará violación a la intimidad de niñas, niños o adolescentes cualquier manejo directo de su imagen, nombre, datos personales o referencias que permitan su identificación en los medios de comunicación que cuenten con concesión para prestar el servicio de radiodifusión y telecomunicaciones, así como medios impresos, o en medios electrónicos de los que tenga control el concesionario o medio impreso del que se trate, que menoscabe su honra o reputación, sea contrario a sus derechos o que los ponga en riesgo, conforme al principio de interés superior de la niñez.

Y por otra parte, la Convención de los Derechos del Niño señala en el artículo 16

1. Ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación.

2. El niño tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o ataques.

Como el hecho se suscitó en un espacio donde hay menores de edad y la obligación de las autoridades escolares era proteger todo el material que pudiera salir del inmueble y todas las personas ajenas a la autoridad que pudieran vulnerar la imagen de las víctimas.

Para Ricardo Ham, el hecho de Monterrey muestra cómo “la sociedad mexicana en su conjunto está cayendo en un peligroso bache de desesperación, de falta de oportunidades y de frustración colectiva”, un punto más prioritario a atender, que el de cómo y qué publican lo medios de comunicación.

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