No a la mercadotecnia sexista: pink taxes o regalos

Ahora que está haciéndose más y más visible los distintos tipos de discriminación sexista contra las mujeres, y ni hablar de que literalmente nos están matando, quise traer a cuento recientes noticias impactantes que también reflejan la violencia contra nosotras, esta vez desde el ramo de la mercadotecnia.

Esta historia parece mentira. Una discoteca en Barcelona, que ya está en líos judiciales, decidió enfocar todos sus esfuerzos en mercadotecnia para atraer a sus clientas “que no tienen marido”, literal, a quienes les ofrecía entrada gratis, una copa y 100 euros en efectivo… pero con una única y sencilla condición, además de no tener marido: que fueran sin bragas al establecimiento. Machismo degradante.

También en España, en Albacete, un bar incluye como estrategia de mercadotecnia la entrada gratis de las mujeres. Pasa con frecuencia. Sólo que en este caso, como debe ser, el negocio tiene que pagar por su conducta arbitraria y discriminatoria. A simple vista no parece tener mayor problema invitar a que nosotras entremos gratis, pero coincido con las analistas del hecho que opinan que este tipo de prácticas son sexistas, sí, nos tratan a nosotras como mercancía y asumen que donde van las mujeres van siempre los hombres.


Mientras la entrada gratis a mujeres, o regalarnos bebidas o algún tipo de descuentos se vuelven ganchos para atraer a los hombres, y sí, es una clara forma de discriminación contra nosotras, lo contrario, es decir, cobrarnos más que a ellos, también lo es. Ni tanto que queme al santo… Es el caso del conocido “pink tax” o impuesto rosa.

Por estos días, una mujer de Montreal está armando una demanda colectiva contra cuatro empresas por cobrar más a las mujeres que a los hombres por productos de aseo personal, me refiero a las versiones femeninas de desodorantes, champús, rastrillos, cremas, etc. Productos que al final, tienen exactamente los mismos ingredientes.

La compañía de minería de datos, Parsehub, descubrió tras sus análisis que las mujeres pagan 43 por ciento más que los hombres (en promedio) por cerca de tres mil productos investigados. Por ejemplo, en Puerto Rico, el Senado acaba de aprobar una investigación sobre el “pink tax”. Una nueva ocurrencia de la mercadotecnia de la que salimos perjudicadas. Otro estudio, realizado en Nueva York en 2015, concluyó que las mujeres pagamos siete por ciento más por artículos mercadeados para nosotras, si se compara con los productos equivalentes para hombres. Destaca el segmento de productos para el pelo, que cuestan en promedio 48 por ciento más en sus versiones femeninas.

Y los casos son innumerables… The Washington Post reportó que una tienda vendía una patinera roja para niños y una rosa para niñas, ambas de plástico y metal, tres ruedas y freno de pie, idénticas, lo único que las hacía diferentes es que la roja costaba 24.4 dólares y la rosa, 49,9 dólares. Eso también es violencia.