Después de casi dos meses de la renuncia de Travis Kalanick, Uber nombró a Dara Khosrowshahi, ex CEO de Expedia como su nuevo director general, personaje que tendrá ante sí innumerable retos de gran calibre por superar.

Uber se ubica como la startup más importante del mundo con un valor de 68 mil millones de dólares, ubicándose por encima de Xiaomi (46 mil millones), Airbnb (31 mil millones) y SpaceX (12 mil millones).

Reparar la cultura y percepción pública sobre la empresa así como controlar a los competidores locales que crecen de manera interesante en diferentes mercados serán sólo algunos de los desafíos dentro de una gran lista que parece ser interminable y en la que cada uno de los rubros puede ser una prioridad.

Sin embargo, el gran enemigo para la nueva administración será dar solidez a un modelo de negocio que ha sido cuestionado con énfasis durante los últimos meses. Uber y su nuevo CEO tienen ante sí la obligación de demostrar que la empresa es un negocio real; la presión de inversionistas y conductores sobre el tema es creciente, y no controlar las preocupaciones al respecto confirmarían las teorías de que la gran aplicación de movilidad es sólo un servicio de taxis masivamente subvencionado.