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Turismo y carga: Un vistazo a la industria de los ferrocarriles en México

Desde finales del siglo XX, los ferrocarriles en México vieron menguada su actividad al desaparecer muchas rutas de pasajeros.

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Via del tren
  • Desde finales del siglo XX, los ferrocarriles en México vieron menguada su actividad al desaparecer muchas rutas de pasajeros.

  • El Chepe, la Ruta del Tequila, el tren Suburbano de la CDMX y muchas rutas de carga son ejemplos de trenes que están actualmente en funciones.

  • La Ruta Maya buscará impulsar el sector turístico del sureste mexicano y reincorporar el uso de las vías que ya existían con antelación.          

De gran tradición durante etapas históricas que cada vez se alejan más en el tiempo, los ferrocarriles en México dejaron un legado que hoy define buena parte de la manera de desarrollarse en diferentes regiones a lo largo y ancho del país, aún cuando en la actualidad su uso haya disminuido de manera dramática si se compara con el siglo XX.

Hoy son menos las rutas que el ferrocarril en México sigue si se comparan con las de antaño, pero su uso sigue siendo muy funcional para empresas e industrias que necesitan transportar sus productos e insumos y también ha representado un importante impulso al turismo gracias a las contadas rutas que hoy siguen transportando pasajeros.

El anuncio hecho por el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, acerca de la construcción de una nueva ruta turística en la región del sureste mexicano -donde existe una importante tradición maya- ha puesto en el foco de atención esta industria que a finales del siglo XX vivió una acelerada transformación, cuando sus estructura dejó de depender del Estado para pasar a manos privadas.

Se trata de un proceso que arrancó en 1995, durante la administración del presidente Ernesto Zedillo, y culminó en 2001, durante el gobierno de Vicente Fox Quesada. Con este proceso, desaparecieron casi en su totalidad las rutas de pasajeros que recorrían diversas regiones de México y comunicaban a las personas de ciudades remotas. Rutas como el Regiomontano -México a Monterrey- o El Tapatío -México a Guadalajara- dejaron de correr durante la década de 1990 y sólo quedaron rutas de carga y turísticas.

Una de las rutas de pasajeros que prevalecen hasta nuestros días es El Chepe, que corre desde la región montañosa de Chiahuahua hasta los Los Mochis, en Sinaloa. En su mayoría, se trata de una ruta turística de lujo que presta servicios a mexicanos y extranjeros.

En el mismo estilo turístico, corre la ruta del tequila, Tequila Express, entre Guadalajara y Tequila, en Jalisco. Inspirado en estos dos exitosos ejemplos de rutas ferroviarias turísticas de lujo, el nuevo tren Maya que construirá la entrante administración federal recorrerá los estados del sureste mexicano, entre Palenque y Cancún.

Por su parte, en la Ciudad de México se siguen empleando los trenes de carga a través de diferentes rutas, muchas de las cuales convergen en la aduana de Pantaco, en el norte de la capital mexicana.

Datos de Statista acerca del tráfico de carga ferroviario de México  indican que en 2017, los ferrocarriles mexicanos transportaron unos 32,779 vehículos cargados de petróleo y productos derivados del petróleo, en comparación con los 35,221 del año anterior.

Otros productos cargados en los trenes mexicanos son metales -218 mil 939 vagones cargados con este material-, minerales – 109 mil 553 vagones-, productos farmacéuticos -79 mil 971 vagones- y químicos -50 mil 61 vagones-, entre otros productos.

Por su parte, el derecho de vía que corría desde la estación de Buenavista, fue aprovechado para crear un tren de alta velocidad que conecta al municipio de Cuautitlán en el Estado de México con el Centro de la Ciudad, el Tren Suburbano. Bajo este mismo concepto se prepara una ruta entre México y Toluca, que se pensaba inaugurar durante el sexenio de Enrique Peña Nieto pero que se ha postergado.

Como puede verse, el transporte ferroviario no murió del todo en México y parece que puede retomar el paso, recuperar las vías y volver a impulsar sectores  estratégicos -como el turismo- para hacer crecer la economía nacional en el futuro próximo.

 

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