La obsolescencia programada (OP) es la práctica de acortar la vida útil de productos o servicios para inducir la decisión de compra de los consumidores en favor de la empresa fabricante.

El inicio de esta práctica se ubica históricamente con los fabricantes de focos y lámparas en los año 20, (Osram, General Electric, entre otros), quienes a través de la firma del acuerdo Phoebus, se resolvió disminuir la vida útil de las luminarias de 2 mil 500 a solo mil horas.

Actualmente los ejemplos más claros de la OP son principalmente los dispositivos electrónicos, tan arraigados en la vida diaria de las personas: computadoras, smartphones, impresoras, televisores, software… hoy en día todo es desechable.

Proyecciones de Ericsson estiman, por ejemplo, que en 2019 el 70 por ciento de la población del planeta -unos 6.1 mil millones de personas- estarán conectadas a un smartphone.

Tan solo en México, en el primer trimestre de 2017 se contabilizaron 94.4 millones de teléfonos inteligentes, lo que representa un crecimiento de 14.3 por ciento con respecto al mismo periodo de 2016. Esto generó ingresos por 59 mil 547 millones de pesos, según The CIU.

Y en contraparte, el número de celulares que se tiran cada año en México asciende a los 80 millones de equipos, lo que equivale a unas 40 toneladas anuales.

La creciente industria y el gasto de los consumidores potencia el crecimiento de las empresas, ayuda a la creación de empleos y fomenta la innovación y mejora de la calidad de los productos. Pero a un costo irracional.

“Ese podría ser el único aspecto positivo, el crecimiento de la actividad económica, la producción, el eventual aumento del Producto Interno Bruto. Pero la OP es algo terrible, nefasto, por todas las consecuencias, tanto desde el punto de vista del consumidor como del punto de vista del daño al planeta, por el consumo de energía innecesaria y por el aumento de basuras y desperdicios”, comentó Jalil Saab Hasanille, Jefe de la Unidad de Docencia y Formación de Recursos Humanos, del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Para el académico y divulgador de la ciencia, esta práctica fomenta el hiperconsumo y es una de las principales causas de contaminación y degradación ambiental a nivel planetario; de la globalización e inequidad económica entre naciones e individuos; de la homogeneización cultural, explosión demográfica, migración masiva e incontrolable, entre otros graves problemas globales.

Greenpeace también ha hecho énfasis en generar consciencia entre los consumidores de teléfonos inteligentes, a través de un programa llamado True Innovation, lanzado en 2016 y que explica los problemas socioambientales de la OP, entre los que destacan, el proceso de manufactura basado en energías sucias, es decir que la producción de celulares en el 2017 podría generar 122 megatoneladas de dióxido de carbono.

Basura Electrónica

Microcircuitos, tubos de rayos catódicos y pilas que contienen cromo, plomo y cadmio que contaminan mantos freáticos y ecosistemas completos. Para dimensionar el tamaño del problema, algunas cifras sobre la generación de basura electrónica:

  • México es el tercer país que más desechos electrónicos genera, después de Estados Unidos y Canadá.
  • Anualmente en México se generan 180 mil toneladas de residuos y desecho de aparatos electrónicos
  • Se estima que al 2015 se habrían tirado unas 900 mil toneladas de equipo. Si fueran apiladas, llenarían una vez al año la explanada del Zócalo capitalino.
  • En la Zona Metropolitana del Valle de México se desechan 13 millones 216 mil 422 aparatos, lo que representa 112 mil 490 toneladas anuales de estos residuos.

Fuentes: Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático e Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM

Lugares para reciclar basura electrónica en CDMX

Recyel
Avenida 5 #17, colonia Renovación. Delegación Iztapalapa / Teléfono: 55 4206 7682

Remsa
Empresa que recoge desechos electrónicos a domicilio, sin costo.

Recicla Computadoras
Gabriel Mancera #330-B, colonia Del Valle. Delegación Benito Juárez / Teléfono: 55 46 04 72 00

Recall International
Sólo para celulares. Calzada de los Leones #145, local 26, colonia Las Águilas, Delegación Álvaro Obregón / Teléfono: 01 800 087 1112

Cómo revertir el problema

Íntimamente relacionados en este tema están los gobiernos y las empresas. Al respecto, Jalil Saab Hasanille expone: “Por desgracia, nuestra realidad es que los gobiernos únicamente son portavoces de los grandes intereses económicos. Ya no es ese gobierno que regulaba, que legislaba, que moderaba. Ya no existe tal gobierno. En Europa hacen un esfuerzo, pero ten la certeza de que en Estados Unidos o China, para nada van a buscar revertir la OP porque les falta el ingenio para generar empleos en algunas otras actividades que no necesariamente involucren una industralización masiva con el objetivo de producir y producir y producir sin límites”.

Para el académico de la UNAM, la “voluntad política” para generar un cambio en las legislaciones correspondientes debe ir de la mano con una actitud de oposición por parte de una “sociedad consciente de este consumo enfermo”.

Es decir, una sociedad organizada que presione a legisladores y rechace el hiperconsumo de dispositivos electrónicos.

Europa vs OP

En julio de este año, el Parlamento Europeo solicitó al Comité del Mercado Interno y Protección al Consumidor que trabaje junto a las diferentes marcas de electrónica e informática para asegurar que los consumidores puedan reparar sus dispositivos de forma sencilla en cualquier proveedor y no solo en los elegidos por las diferentes empresas.

Con la intención de terminar con la OP, las recomendaciones del parlamento buscan exigir a los fabricantes que permitan extraer y cambiar de forma sencilla las baterías de los productos de electrónica, la creación de una etiqueta europea que identifique productos de fácil reparación o ampliar los periodos de garantía si los productos pasan más de un mes en el taller.

Los consumidores, según el Parlamento, también deberían de poder acudir a cualquier tienda de reparación para cualquier producto y, en general, esperar que la vida útil de los dispositivos sea muy superior a la actual.

La medida no sólo afectaría a móviles y ordenadores. También se quiere proteger a los compradores de grandes electrodomésticos con nuevas leyes que impidan a los fabricantes vender productos cuyo rendimiento se vea afectado al poco tiempo de caducar la garantía.

Esto ayudaría a reducir la cantidad de basura electrónica que se genera en el continente, en contraposición a la tendencia de los fabricantes de electrónica de consumo, que en los últimos años han optado por diseños cada vez más difíciles de reparar sin herramientas especializadas, con la intención de lograr productos más ligeros y delgados.

Otro caso ocurre en Nebraska, Estados Unidos, donde los agricultores han expuesto su inconformidad por la imposibilidad de reparar sus tractores debido a limitaciones de software instaladas de forma artificial en los vehículos de última generación.

Caso Apple

Desde el año pasado, la fundación Sum Of Us mantiene una campaña para que Apple ya no sabotee sus productos con actualizaciones diseñadas para volver “más lentos”, los modelos anteriores de teléfonos y tabletas, principalmente.

Sum Of Us denuncia que desde hace varias años, Apple ha lanzando nuevas actualizaciones de software que sólo funcionan bien con los modelos más recientes.

“Se trata de una estrategia llamada obsolescencia programada y es una de las maneras en que Apple y otros fabricantes de gadgets se están volviendo ricos mientras que el planeta y todos los demás pagamos por nuevos celulares”, se lee en el texto de la campaña.

Sum Of Us afirma que Apple podría extender la vida útil de los dispositivos más antiguos dejando de lanzar “mejoras” de software que hacen significativamente más lentos los celulares.

Esto toma nuevo sentido cuando hace unos días, la compañía fundada por Steve Jobs presentó a nivel mundial el iPhone X, cuya preventa inicia en México a partir del 27 de octubre, con valor en el mercado nacional de 23 mil 499 pesos.