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Senadores van contra el dress code estereotipado de mujeres

La propuesta del Senador Ricardo Monreal, representa un gran avance en la inclusión de las mujeres, quienes en su mayoría se han visto desplazadas de una numerosa lista de actividades sociales; asimismo, representan un cambio de paradigma en la cultura empresarial que se vive en México y en todo Occidente. 

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  • A pesar de que los dress code ya no son tan estrictos como antes, muchas empresas siguen imponiéndolos con diferenciaciones de género y con ello, perpetúan estereotipos 
  • Por este motivo, el senador de Morena, Ricardo Monreal, impulsó una reforma a la Ley Federal del Trabajo para prohibir que las empresas impongan códigos de vestimenta “sexistas”
  • Esto posiciona a México en un buen lugar en el avance de inclusión y erradicación de violencia hacia las mujeres, además de ayudar a romper los paradigmas occidentales de los códigos de vestimenta

 

Previo a la pandemia, los dress code ya no eran tan estrictos como antes. Con la pandemia y el cierre de oficinas, el rigor en cuanto a la etiqueta de vestimenta laboral ha disminuido. Sin embargo, muchas empresas siguen imponiendo códigos de vestimenta que perpetúan los estereotipos o roles de género, por ello, el senador de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Ricardo Monreal, impulsó una reforma a la Ley Federal del Trabajo, con el fin de  prohibir que las empresas impongan códigos de vestimenta a “sexistas”, pues se catalogan como actos de discriminación y violencia laboral contra las mujeres.

 

Mujeres en el mundo laboral

El análisis realizado para el Women in Work Index de PwC afirmó que la tasa de la participación femenina en la fuerza laboral a nivel mundial pasó de 48.8 por ciento en 2019 a 45.5 por ciento en 2020. En este sentido, el progreso de las mujeres en el trabajo y su inclusión vuelve a los niveles de 2017 y eso es consecuencia de que en la pandemia aumentó la distribución desigual de las tareas del cuidado en el hogar haciendo que más mujeres que hombres abandonaran el mercado laboral. Como resultado se revierte el proceso hacia la igualdad de género y se trunca el crecimiento económico logrado.

La discriminación hacia las mujeres es algo estructural, en México la capacidad del talento femenino representan el 51.4 por ciento de la población, según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). Sin embargo, el  Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred) indica que el 100 por ciento de esa población ha sido víctima de exclusión: en la escuela, en el trabajo, en el hogar, en las calles, en la política, en los medios, en la academia, entre muchos otros aspectos. En el sentido de los códigos de vestimenta, promueven la perpetuidad de los estereotipos de género, es decir, las ideas sobre lo que “deben ser” los hombres y las mujeres.

 

Código de vestimenta o uniforme

Al ingresar a una empresa, frecuentemente los colaboradores tienen un dress code especial, mismo que puede considerarse un uniforme empresarial o no. La ropa del trabajo representa la imagen corporativa y la identidad empresarial frente a los clientes o público. Esto se encuentra estipulado en los contratos y ahí se vislumbra su obligatoriedad.

Cuando las empresas entregan ropa de trabajo a sus empleados es por defender la imagen corporativa y/o proteger al colaborador de las actividades laborales. En ese aspecto, según la Ley Federal del Trabajo en el Artículo 132, “Título Cuarto: Derechos y Obligaciones de los Trabajadores y de los Patrones” menciona que los patrones tienen la obligación de:

“Proporcionar oportunamente a los trabajadores los útiles, instrumentos y materiales necesarios para la ejecución del trabajo, debiendo darlos de buena calidad, en buen estado y reponerlos tan luego como dejen de ser eficientes, siempre que aquéllos no se hayan comprometido a usar herramienta propia. El patrón no podrá exigir indemnización alguna por el desgaste natural que sufran los útiles, instrumentos y materiales de trabajo” 

Los uniformes de trabajo, se consideran una herramienta importante para realizar las tareas de trabajo y, por tanto, los patrones los deben de proporcionar. Pero el uso de los uniformes empresariales ya son poco comunes, pero el tema del dress code es complicado para las empresas y deben de implementar procesos claros para evitar conflictos laborales.

Respecto a los códigos de vestimenta Indeed menciona que aunque ya no sean tan formales como en años pasados, aún se siguen teniendo códigos que dependen de las empresas y de la cultura que se viva dentro de ellas. Con ello, la empresa reclutadora hace un listado de elementos de la vestimenta formal, que está socialmente aceptada en Occidente.

Para los hombres: camisas de colores ligeros y cerrada hasta la parte superior del pecho; puño no debe sobresalir de la manga del traje; el traje suele ser de colores oscuros; corbata ya no tienen tanta relevancia como antes; zapatos y calcetines de color oscuro; sin vello y cabello desarreglado, de tal manera que no cubran la cara. Y para mujeres, el tema cambia, blusa con un cuello más abierto que el del hombre; falta larga de colores oscuros o neutros que llegue hasta las rodillas; zapatos de tacón para complementar la falta y no usar colores excesivamente vistosos.

 

Iniciativa para prohibir a las empresas códigos de vestimenta

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, en su iniciativa modifica tres ordenamientos legales de la Ley Federal del Trabajo (LFT), las leyes federales para Prevenir y Eliminar la Discriminación y la General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia,  para prohibir que las empresas impongan códigos de vestimenta sexistas, los cuales se consideran discriminatorios, pues perpetúan estereotipos o roles de genero, a través de calzado, prendas de vestir o maquillaje. Asimismo, en la iniciativa, el senador expone la necesidad de establecer que los códigos de vestimenta sean equitativos entre hombres y mujeres de acuerdo a las tareas que realicen.

Retomando lo dicho por la empresa reclutadora Indeed, los códigos de vestimenta respetan estereotipos que son socialmente aceptados. En el caso de las mujeres, la cultura occidental promueve el uso de blusas más abiertas que la de los hombres, faltas y zapatos de tacón, que en algún momento pueden causar daños a la salud de las colaboradoras. Estos hechos para los legisladores están representando la perpetuación de una cultura discriminatoria y de estereotipos sexistas, que en realidad no difieren en el desempeño de las trabajadoras mexicanas. En este sentido, la propuesta del Senador Ricardo Monreal, representa un gran avance en la inclusión de las mujeres, quienes en su mayoría se han visto desplazadas de una numerosa lista de actividades sociales; asimismo, representan un cambio de paradigma en la cultura empresarial que se vive en México y en todo Occidente. 

 

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