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Reflexiones a futuro y cuatro lecciones de ética que las empresas deberían sacar de este 2020

Tras meses de encierro y caos, es importante que las empresas se tomen unos minutos para sacar conclusiones de ética para el inminente 2021

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  • En México, la crisis de la pandemia puso en riesgo a 11 millones de mexicanos de caer en la pobreza extrema

  • Tras las crisis sanitaria, hasta el 35 por ciento de los trabajadores en el país puede optar por el trabajo, lo que refleja una nueva ética laboral

  • Casi ocho de cada 10 jóvenes de entre 18 y 35 años señalaron que les había costado trabajo encontrar un empleo durante 2020

De todas las tendencias que se destacaron a lo largo de 2020, resaltan las exigencias por el desarrollo de empresas más responsables. De acuerdo con Digital Media Solutions, la crisis creó una demanda mucho más clara por proyectos de Responsabilidad Social Corporativa (CSR) más auténticos y significativos. Es decir, aumentó la necesidad por la ética empresarial.

Resulta evidente que esta tendencia no va a desaparecer en 2021. Todo lo contrario. Si acaso, es algo que los consumidores van a exigir más de las marcas en los planes de comunicación organizacional. Lo anterior necesariamente significa que la empresas deben de reforzar sus planes de ética. Según la AMITAI, hay cuatro reflexiones cruciales que deben llevarse del 2020:

Una empresa ética considera la desigualdad

La crisis sanitaria de este 2020 fue, entre muchas otras cosas, también una problemática de tipo económica. Si bien fue devastadora para las economías más acaudaladas, contribuyó a ensanchar aún más las brechas en los países más desiguales del planeta. No solo eso, sino que estas diferencias sociales significa que estos meses fueron distintos para cada persona.

Una empresa ética debe reconocer, en el camino hacia el 2021, que no todos los individuos han salido bien parados de esta crisis sanitaria. Todo lo contrario. El impacto no ha sido ni igual, o siquiera proporcional. Las compañías deben de considerar que cada sector en el público tendrá necesidades radicalmente distintas, comparado con otros y frente al pasado.

Hay que sopesar las nuevas formas de trabajar

En unos cuantos meses, el estándar laboral pasó de la oficina al hogar. Muchas marcas ya están preparándose para volver en cuanto sea posible a la “normalidad”, de vuelta a sus prácticas estrictas de trabajo presencial. Pero aquellas que tengan una responsabilidad ética superior sabrán que deben de considerar también los métodos flexibles como válidos a futuro.


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Lo anterior porque los formatos de home office han contribuido, en parte, a darle a la gente un mejor balance entre la vida personal y profesional. Claro, una marca ética también tendrá que abordar a futuro ciertos problemas inherentes de estos métodos. Por ejemplo, el derecho a la desconexión o el riesgo del burnout. Pero se mantendrá abierta a todas las opciones posibles.

Reconocimiento de la interacción social como idea ética

Otro elemento doloroso de la pandemia, aunque tal ves no tan claro como la crisis sanitaria o económica, es la cuestión social. Las medidas de prevención de contagios llevaron a muchos a aislarse por meses. Y ahora, que el virus está empeorando en muchas zonas, varios todavía no han podido ver en persona a los seres queridos. Una marca ética debe tener ello en cuenta.

No solo es importante que, no importa cómo se conforme la realidad, las empresas estén mucho más conscientes de la importancia de la interacción social. También un marca ética va  a poder sacar de estos meses de reflexión la conclusión que es necesario tener más empatía por los problemas de los demás. Y así, tratar de encontrar mejores soluciones para todos.

Trabajar en mayor resiliencia y actitud

Las reflexiones más importantes que debe tener una empresa ética en 2020 parten de estos dos conceptos. Primero, es crucial que las compañías empiecen a crear mejores ecosistemas para sobrevivir a los retos del entorno. En un entorno cada vez más competitivo, es crucial que se desarrolle agilidad y capacidad de adaptación ante la crisis a lo largo de toda la empresa.

Más importante, se debe de desarrollar una nueva filosofía de acción. Una empresa que es ética no solo sabe que debe actuar de la mejor forma, por el bien de sí misma, sus miembros, clientes y la sociedad en general. También necesita tener una mentalidad y un conjunto de valores en donde se pueda sentir agradecimiento por los éxitos y todas las victorias logradas.

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