El entorno laboral cambió, y no solo por las nuevas generaciones, industrias o estrategias de gestión: incluso los espacios han transitado a otro estándar Los tiempos cambian. Y no hay mejor muestra de ello que la organización de los lugares de trabajo. En 2011, la revista Deskmag fue de las primeras que intentó dar una definición del concepto coworking. Pero, en estimaciones de Statista, ya desde al menos 2005 existían cinco espacios de trabajo compartidos en el mundo. Para finales de 2019, serán más de 22 mil 400.

No pasará pronto esta tendencia. Desde 2018, había 1.65 millones de personas laborando en instalaciones de trabajo flexible. Esta cifra equivale a una derrama económica de 26 mil millones de dólares (mdd) a escala global. Y en los próximos tres años, los espacios de coworking crecerán a una tasa promedio de 13 por ciento anual fuera de Estados Unidos. México no escapa de esta tendencia. De octubre de 2017 a mayo de 2018, en cifras de coworker.com, el número de estos espacios creció en 44.7 por ciento en el país. Y en julio pasado el mercado nacional, según WeWork, era ya el más grande de Latinoamérica.

En este contexto, vale la pena observar las tendencias, estructuras y momentos por los que está atravesando la industria nacional.

COWORKING: YA NO ES SOLO PARA EMPRENDEDORES

Si hay un tipo de empresa que está más ligada a este tipo de espacios, son las startups y pequeños negocios. Pero según Ana Cristina Rivadeneyra, marketing manager en WeWork México, los espacios compartidos ya empiezan a atraer a compañías mucho más grandes.

“La tendencia es que la gente cada vez mas está pensando en cambiar la manera en la que trabaja. [Entonces, ahora hay] empresas medianas, empresas grandes, que se dan cuenta que se pueden sumar. Que tienen beneficios para ellos. [La industria] va creciendo porque se [están uniendo] diferentes tipos de compañías, [algo] que antes no sucedía”.

El mayor reto a esta tendencia, según Rivadeneyra, será el elemento cultural. Apunta que las compañías deben estar abiertas a diferentes formas de trabajar. Las industrias necesitan darse cuenta que, teniendo felices a sus colaboradores, los negocios alcanzan el éxito. Y la experta de WeWork defiende que los espacios de coworking serán claves para conseguir una mayor satisfacción entre los empleados.

ESPACIOS DIFERENTES, EXPERIENCIAS UNIFICADAS

Así como hay negocios de coworking con una única locación, hay algunos que tienen varias “sucursales” por toda la ciudad. Esta dinámica, de acuerdo con Carlota Mendoza, directora de marketing y experiencia en PÚBLICO, permite el desarrollo de una atmósfera distintiva.

“Cada sucursal […] es diferente, entiende y valora la identidad cultural del barrio donde tiene presencia. Además, [nos adaptamos] de forma innovadora y creativa a inmuebles ya
existentes, sacando provecho a elementos como espacio, iluminación natural, etcétera. [También nos adaptamos] al estilo de vida de las personas que viven en zonas específicas de la ciudad”.

BALANCE, LA CLAVE DE UN BUEN ESPACIO COWORKING

Es innegable que en la industria de los espacios compartidos existen varias ofertas. Todas varían en precios, experiencias y calidad de las instalaciones. Según Rogelio Cuevas, director general de Centraal, la clave de un buen negocio de coworking recae en lograr la mezcla correcta de estos factores.

“Nuestra misión es que los emprendedores, startups y organizaciones […] logren trascender a través de los recursos que podamos brindarles y que sus proyectos tengan un impacto positivo en la sociedad. [La] propuesta de valor es ser más que un espacio. [Somos] un catalizador entre los diferentes agentes del ecosistema […]. Lo fundamental [en el entorno] es la comunidad”.

En este sentido, rechaza que lo importante de un espacio de trabajo compartido sea el lujo o el precio. Reafirma que los negocios de coworkingnecesitan ser inspiradores. Las empresas son exitosas solo en la medida que dejan a sus miembros enfocarse en las tareas más cruciales de su negocio. Y así, los espacios de trabajo flexibles les permiten trascender en el mercado.

OPORTUNIDADES DE NICHO INMATERIALES

Un buen espacio de coworking puede diferenciarse de la competencia por algo más que las instalaciones, servicio o localización. Esto lo sabe bien Blanca Sánchez, CEO de Spacioss. Su negocio es ampliamente reconocido por su peculiar enfoque a las mujeres profesionistas.

[Necesitábamos un coworking para mujeres porque] las oficinas profesionales no están adaptadas para las [emprendedoras] que requieren una red de apoyo […] Capitalizamos el talento de nuestras socias y compartimos experiencias de éxito y fracaso […]. Nuestros miembros se sienten seguros y habilitados para crear, conectarse y generar oportunidades”.

El valor agregado parte, entonces, de una serie de valores y no del inmueble o negocio en sí. Cabe destacar que el negocio de Spacioss ya ha dejado de ser exclusivo para mujeres y ahora acepta a miembros hombres en sus instalaciones. Pero la filosofía persiste, pues Sánchez apunta que aún trabajan en pro del empoderamiento femenino y la igualdad de género.

FENÓMENO DE ESCALA NACIONAL

Las compañías de coworking en el país suelen desarrollarse en la Ciudad de México (CDMX) o metrópolis como Monterrey y Guadalajara. Estos centros han sido líderes en varias industrias. Pero según Óscar Lara Ruiz, de ADN Business Center, los espacios flexibles también triunfan en otros estados del territorio nacional.

“Ha ido transformándose tanto en la CDMX como en el resto del país. […] Hasta hace cinco, seis años, la idea del coworking en Querétaro era nueva. [Pero] de repente fue un boom para los emprendedores, empezaron a llegar muchas empresas de muchos lados […] La idea de poder tener un espacio profesional para trabajar a bajo costo es increíblemente demandada”.

Reconoce Lara Ruiz que en cada ciudad la evolución del coworking será distinta, porque las empresas deben irse adaptando a las necesidades que surjan. Al mismo tiempo, apunta que todos los negocios deberían buscar obtener relevancia y prestigio a través de la calidad en el trato a los clientes. Y en ese sentido, la industria es similar sin importar su lugar de origen.

PET-FRIENDLY COMO CONCEPTO PIONERO DE LA INDUSTRIA

Isaac Carreón, CEO de COW, apunta que los espacios de coworking fueron los responsables de introducir la práctica de traer mascotas al lugar de trabajo. Reafirma que, aunque la tendencia va en crecimiento, todavía es un buen valor agregado a la propuesta de la industria.

“Las personas se sienten menos restringidas y más libres, se les quita la preocupación de dejar a sus amigos peludos y más si viven muy lejos o pasan todo el día fuera de casa. Pueden animarse a tener una mascota sabiendo que la pueden llevar al trabajo. […] Además, estimula la creatividad y disminuye el estrés y la ansiedad [de todos los miembros del coworking]”.

Carreón apunta que no se trata solo de un perk agradable. Muchos profesionistas pagan a otras personas por llevar a sus mascotas a pasear. Y, por supuesto, se preocupan por dejar a sus animalitos solos.

Con iniciativas pet-friendly, se resuelven estos retos. Así pues, es simplemente atender a
una necesidad que sus clientes desean cubrir. El único reto es establecer reglas claras para la buena convivencia entre seres humanos y sus acompañantes.