¿Qué representa la elección de Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente de Cuba?

En su primer discurso, el nuevo mandatario dijo que habrá “continuidad”, con lo que busca mantenerse fiel al movimiento de los Castro.

Aunque es un nacido durante el triunfo de la “Revolución cubana” de Fidel Castro,  Miguel Díaz-Canel, es a partir de este jueves el nuevo presidente de su país, quien a pesar de que ya se tenía conocimiento que ocuparía el lugar de Raúl Castro, fue elegido por mayoría por la cúpula del Partido Comunista.

El exvicepresidente cubano se ha adherido fielmente a los principios del partido y ha mantenido su lealtad a Fidel y Raúl Castro, por lo que en su primer discurso dijo que habrá “continuidad”.

Díaz-Canel, quien mañana viernes cumple 58 años, recibió el apoyo casi unánime de la Asamblea Nacional del Poder Popular (99.83 por ciento de los votos) para asumir la Presidencia del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, según anunció este jueves la presidenta de la Comisión Electoral Nacional, Alina Balseiro.

El nuevo mandatario había sido visto desde hace tiempo como el candidato “ideal” para suceder a su mentor en la Presidencia del Consejo de Estado y, por ende, del Consejo de Ministros, y protagonizar el cambio generacional en la cúpula política de Cuba, prometido por Raúl Castro, de 86 años de edad.

Díaz-Canel es miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista y asume, a partir de este jueves, las atribuciones de un jefe de Estado y de gobierno de un país que sufre los efectos del embargo económico de Estados Unidos.

Este funcionario es el primer presidente que no lleva el apellido Castro en casi seis décadas. No obstante, Raúl Castro seguirá como primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), hasta el próximo congreso de esta formación previsto para el año 2021.

“El modelo que seguirá Cuba a partir de esta semana es de un presidente, el jefe oficial de Estado pero que va a compartir el poder con Raúl Castro”, explicó Jorge Duany, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida (FIU), en días pasados.

Nacido en la ciudad de Santa Clara, capital de la provincia de Villa Clara, el 20 de abril de 1960, Díaz-Canel se graduó en 1982 como ingeniero en electrónica y “paso a paso” llegó a convertirse en el político de más alto rango en el gobierno después de Raúl Castro.

Se integró a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en 1982, donde permaneció hasta 1985, año en el cual comenzó a ejercer como profesor en la Universidad Central de Las Villas.

En su natal Santa Clara es muy querido, para unos en la isla es un político carismático y comprometido, sencillo y cercano a la gente; para otros es una figura seria, que favorece la línea dura hacia Estados Unidos y los disidentes.

Aunque alguna vez fue visto como más abierto a la democracia que los hermanos Castro, analistas consideran que el político continuará con las políticas de la Revolución.

En las filas del Partido Comunista, se le consideraba merecedor de llegar a la Presidencia de los consejos de Estado y de Ministros porque “ha trabajado, tiene todos los conocimientos y es joven aún”.

En las elecciones para la Asamblea Nacional del Poder Popular, de marzo pasado, Díaz-Canel reiteró que Estados Unidos ha aprobado medidas “que ofenden y perjudican a millones de cubanos”, pero dijo estar seguro de que “derrumbaremos el bloqueo con el apoyo internacional y la resistencia de nuestro pueblo”.

Entre los principales retos que tendrá en sus manos Díaz-Canel será la recuperación económica de Cuba y las relaciones con Estados Unidos, las cuales dieron un giro bajo el gobierno del expresidente Barack Obama, pero luego resurgió la tensión con el nuevo jefe de la Casa Blanca, Donald Trump.

Díaz-Canel, quien prefiere vestir trajes que uniformes militares, considera que Estados Unidos debe rectificar, a cambio de nada, una historia de hostilidades hacia Cuba, y acusa a algunos disidentes conocidos, como la bloguera Yoani Sánchez, de “ser títeres subsidiados de Washington”.

Muchos observadores estiman; sin embargo, que Raúl Castro seguirá ejerciendo una enorme influencia en el país pues continuará como secretario general del Partido Comunista.

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