• 8chan es una plataforma que buscó funcionar bajo la lógica de absoluta libertad de expresión, sin embargo, sus resultados están dando un giro inesperado.

  • Los mensajes de odio que promueven la discriminación de cualquier tipo han sido una constante en las plataformas digitales.

  • El papel social que juegan las plataformas digitales se solidificó de la noche a la mañana, convirtiéndose en herramientas poderosas para diversos fines.

El mercado digital ha hecho de la comunicación uno de los mayores motores no solo económicos sino culturales y al día de hoy, cualquier esfuerzo ofrece resultados demoledores, en cualquier dirección que se apunte.

8chan es la plataforma de foros donde Patrick Crusius publicó un mensaje que fue un precedente de lo que este fin de semana se convirtió en una de los peores tiroteos que se han registrado en Estados Unidos.

La plataforma tiene una historia singular, pues surgió como un sitio de fotos que promovía la total libertad de expresión, sin embargo, esta libertad no se limitó por aspectos éticos, por lo que se ha ganado críticas con publicaciones como la hecha por Crusius y en el sitio también se han publicado mensajes, que precedieron terribles incidentes como el ocurrido en Christchurch, Nueva Zelanda.

“El tirador de El Paso hizo una referencia específicamente al incidente de Christchurch y parece haberse inspirado por las discusiones sin moderación de 8chan que glorifican la masacre”, fue parte de la declaración lanzada por Cloud Flare, la plataforma de servicios en la nube que rompió la prestación de sus servicios a dicho sitio.

Posteriormente Uniquely Lawless también anunciaba que dejaba de ofrecer sus servicios de seguridad informática al portal y aún más demoledor, ha sido el propio creador de 8chan, quien ha pedido la desaparición del lugar.

Fredrick Brennan es el creador del sitio y se ha lanzado en contra de Jim Watkins, el hombre quien de acuerdo con la BBC, compró el sitio y lo sumó a una serie de páginas de porno web con las que cuenta.

Brenna aseguró en su cuenta de Twitter que el sitio perdió el rumbo y que lo único que le queda es cerrar, para que así incluso se cumpliera la amenaza que Watkins le hacía a Brennan, de cerrarle su portal.

El caso es un importante indicador de la situación que enfrentan hoy en día estas plataformas donde la incitación al odio parace un deporte y los controles en las publicaciones así como códigos éticos se vuelven indispensables.

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