El día de mañana comenzará la ronda de cuartos de final en Rusia 2018 y con la intención de mejorar la participación de las audiencias, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) inició una votación desde sus redes sociales para elegir la canción que sonará en los siguientes encuentros deportivos.

La conversación se ubica como una de las tendencias en redes sociales, en donde los usuarios se han dado a la tarea de elegir entre los temas Fake Love de BTS, Power de Exo, Mi gente de J Balvin y The Middle interpretada por Zedd ft. Miren Morris.

Aunque la selección de Corea del Sur fue eliminada en la primera ronda del torneo, resulta interesante ver que el debate sobre la canción que amenizará la estancia de los asistentes a los estadios de Rusia se encuentra entre las dos bandas surcoreanas antes mencionadas.

Así lo relevan mediciones de Union Metrics, las cuales indican que con los últimos 100 tweets el hashtag #FIFAxEXOPower ha generado 13.3 mil impresiones con un alcance único potencial de 11 mil 562. De igual manera, la etiqueta #BTSxFifaWorldCup en sus ultimas 100 menciones ha generado 19.9 mil impresiones con un alcance único potencial de 17 mil 327.

La relevancia de ambos hashtags pone en evidencia un fenómeno que parece ser extensivo y creciente a lo largo y ancho del planeta: la fascinación pro lo que se ha denominado K-Pop.

Esta tendencia cultura nació, según literatura especializada en el tema, con el cantante PSY y su éxito Gangnam style (2012), quien luego de permanecer por varios meses en las listas número uno de temas musicales abrió camino para este tipo de música.

El acervo musical alrededor de este tipo de bandas es parte de un movimiento cultural más amplio denominado Hallyu, el cual además de considerar la música incluye cine, gastronomía, series, moda y otras expresiones artísticas.

La relevancia de este concepto es tal que, durante 2005 y de acuerdo con The Economist, el gobierno coreano subvencionó su industria del pop aportando mil millones de dólares.

Esto ha convertido a la cultura coreana en todo un fenómeno que ha conquistado a públicos tanto orientales como occidentales, el cual a su vez representa un gran negocio así como una oportunidad importante para las marcas. En Corea del Sur, el ministerio de Cultura invierte casi 300 millones de dólares al año en promover su Hallyu en el exterior, con lo que se estima que la industria cultural de aquella nación crece 20 por ciento a tasa anual.