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Publihistorias: Una librería de reyes

La librería pronto se volvió un centro de reunión de ciertos grupos de la sociedad y de intelectuales, muchas personas se paseaban por Hatchards sólo para ser vistos por la sociedad londinense.

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ARMANDO ENRÍQUEZ VÁZQUEZ

Piccadilly es una antiquísima calle de Londres, su origen se remonta a la edad media cuando era conocida como carretera a Reading.

Existen dos versiones acerca del origen de su nombre actual, la primera y más aceptada habla del establecimiento propiedad de Robert Baker sastre que hizo una fortuna fabricando Piccadills, que eran unos enormes cuellos de encaje y tela que se estaban muy de moda entre los ingleses en el siglo XVI. La segunda cuenta de un local en donde se vendían Picadillas que eran unas empanadas.

En esta centenaria calle, hoy parte del corazón comercial de la capital inglesa, en 1797 John Hatchard, quien tenía 28 años, estableció su imprenta y librería. John Hatchard nació en 1768 y desde joven se dedicó aprender el oficio de impresor con diferentes impresores notables londinenses como Thomas Bensley, John Ginger y Thomas Payne antes de abrir su propia librería. La librería se reubicó en 1801 sobre la misma calle y es el local donde Hatchards continúa atendiendo a su clientela.

Tan sólo cuatro años después de abierta la librería imprenta, Hatchard tenía la librería más grande en Londres. La primera publicación de John Hatchard fue un panfleto titulado Reform or Ruin: Take your Choice. En el que John Bowdler defendía los derechos de espirituales de la iglesia en Inglaterra y al mismo tiempo atacaba la política económica del momento.

La librería pronto se volvió un centro de reunión de ciertos grupos de la sociedad y de intelectuales, muchas personas se paseaban por Hatchards sólo para ser vistos por la sociedad londinense.

Fue la reina Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, esposa del rey George III, la que concedió a la librería en sus primeros años el sello de proveedor de la casa real, una distinción que Hatchards mantiene hasta la fecha, e incluso actualmente ostenta no sólo el sello de la reina, sino también los del príncipe de Gales y el del duque de Edimburgo.

En 1817, Hatchard fue demandado por la publicación de un libelo en contra de los tratos que los habitantes de Antigua en África recibían por parte de los ingleses y que incluían la descripción de una esclava embarazada que fue azotada, lo que resultó un invento del autor. Los jueces encontraron a John Hatchard culpable y  le impusieron una multa de 100 libras esterlinas.

John Hatchard murió en 1849, su hijo Thomas tomó las riendas de la librería y cambió el nombre del establecimiento por Hatchard & Son. En 1858 Thomas murió y fue sustituido por el bisnieto de su padre Henry Hudson.

En 1881 empezó a trabajar en Hatchards un adolescente de nombre Arthur Humphreys. En 1889 la familia Hatchard puso a la venta la librería. Rápidamente el gerente Edwin Shepard y otro ex gerente; Alfred Taylor decidieron comprar la librería, Shepard convenció a Taylor de incluir un tercer miembro en la sociedad: Arthur Hompreys quien a partir de ese momento y hasta 1924 fungió como gerente de la tienda.

En 1909 la librería añadió dos pisos más al edificio que a partir de ese entonces contó con tres niveles. Uno de los muebles importantes de Hatchards es una mesa donde Oscar Wilde firmaba sus libros y que hasta la fecha es utilizada por autores con el mismo propósito.

Con el retiro de Humphreys, los herederos de Shepard llevaron las riendas de la librería y aun durante los difíciles años de la II Guerra Mundial y a pesar del racionamiento del papel, Hatchards mantuvo sus puertas abiertas y un reducido catalogo para la navidad.

La librería cambió de dueño en 1958 cuando fue adquirida por Sir William Collins y en 1990 fue vendida al grupo librero Dillons que a su vez paso a ser parte de Waterstones, el grupo librero más grande de Inglaterra en 1998.

Hatchards es una librería de cinco pisos llenos de estanterías con novedades, incunables y que se precia de tener un sistema de búsqueda capaz de encontrar el libro del pasado que el cliente que busque.

Un servicio que se presta desde tiempos de Arthur Humphreys. Hatchards es especialista en literatura del siglo XX, además de ofrecer a sus clientes las novedades editoriales del momento.

Hatchards cuenta con un servicio llamado suscripción en donde después contestar un cuestionario y pagar una cuota la librería envía a sus clientes mensualmente un libro de entre las novedades que creen es el que más se ajusta a los gustos del lector.

Hatchards cumple este año 225 años.

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