¿Por qué son valiosos los X-Men para el Universo Cinematográfico de Marvel?

Carlos Andrés Mendiola es un storyteller del marketing, creador de marcas, apasionado del cine y orgulloso promotor de México. Profesor investigador del Tec de Monterrey. Coordinador del movimiento Motivos para amar a México y autor de varios libros.

6 billones y contando es la cifra que los filmes de los X-Men han dejado en taquilla. “Dark Phoenix” es la última película en abordar las aventuras del equipo original que debutara en la pantalla grande con el filme homónimo en 2000 y de cuyo universo aún queda por estrenarse la problemática “The New Mutants”, la cual se tiene prevista estrene en 2020 e introduce a otro grupo de súper héroes mutantes bajo el género del terror. De cualquier manera, dicha película quedará como un colofón para los doce filmes que 20th Century Fox desarrolló con una de las propiedades más importantes para Marvel.

El origen de los X-Men es curioso. En 1963, Stan Lee, cocreador de Spider-Man, Thor, Hulk y muchos otros personajes para Marvel, quería lanzar a un grupo de súper héroes, pero sin tener que explicar el origen de sus poderes. Entonces, en sus propias palabras, pensó “por qué no decimos simplemente que son mutantes. Nacieron de esa manera”. La decisión tendría repercusiones inimaginables pues con ello les daría a los personajes un elemento que los haría identificables con cualquiera que se hubiera sentido diferente y discriminado a causa de ello. Por ejemplo, entre los primeros mutantes introducidos están Bestia que se asemeja a un simio, Mystique que tiene piel azul en su estado natural o el mismo Profesor X, quien tiene poderes telepáticos. En cualquier caso, de manera visible o no, todos poseen características que ocasionan desconcierto, miedo y rechazo en otros pues son “distintos”. Dichas mutaciones se convertirían en el arma más poderosa de los X-Men al momento de generar empatía con los lectores, resultando en metáforas raciales, de género, preferencia sexual, entre otras.

Los primeros dos filmes, “X-Men” y “X2” se colocaron como éxito de crítica y taquilla. En el meta sitio Rotten Tomatoes ostentan un 81% y 85%, respectivamente. Entre los comentarios se destaca la fidelidad al material original, el talento involucrado y el foco narrativo. En ambas historias, si bien deben detener los planes del equipo antagónico, en el subtexto subyace la lucha por la igualdad y la inclusión. Joel Siegel de Good Morning America señala, “funciona porque no es sobre los efectos visuales. Es sobre ser diferente. Es por eso que resuena tanto con los adolescentes”. Y vaya que lo hicieron, la primera película costó 75 millones de dólares e hizo casi 300 a nivel global, mientras que la segunda, con 110 millones, rebasó los 400. Ahora bien, hay que destacar que todo esto sucedió antes de la llegada de Marvel al mercado del cine. La marca les había vendido a varios estudios en los 90’s distintos títulos. En aquél entonces sus incursiones en el cine habían sido poco exitosas y no sería hasta una década después, en 2008, con “Iron Man”, que el panorama cambiaría.

Ahora bien, los X-Men se convertirían en una de las propiedades más queridas por los fanáticos y más significativas en distintos niveles. Por un lado, en una época donde los filmes más exitosos eran los de DC Comics y se centraban en un súper héroe, generalmente encarnado por un actor con cierto renombre, los X-Men introdujeron a todo un roster de personajes, cada uno con una historia propia y con potencial para protagonizar de manera independiente. Lo hicieron con actores que en su momento eran prácticamente desconocidos. Baste señalar que en gran medida Hugh Jackman (Wolverine) y Halle Berry (Tormenta) le deben su estatus de súper estrellas a dichos filmes. Y claro, ya no se trataba únicamente de una misión o una aventura más, como capítulo de una serie de televisión, sino de toda una postura, de un discurso que resonaba más allá de los créditos finales. Entre los diálogos más memorables de la saga está la respuesta que tiene la madre de Bobby (Ice Man), cuando éste le confiesa, cual salida del clóset, que es un mutante, “¿alguna vez has tratado… no ser un mutante?”

En total los X-Men han protagonizado una trilogía y una tetralogía que además es una precuela de la anterior, además de contar con una trilogía spin-off para Wolverine y un par más para Deadpool. Wolverine, precisamente es uno de los personajes más icónicos, con once apariciones en la pantalla grande, todas interpretadas por el mismo actor. Además, su naturaleza conflictuada, entre lo animal, lo racional y lo emotivo, lo han hecho por demás identificable con el público.

Los aprendizajes de 20th Century Fox los ha aprovechado y maximizado Marvel, llevando a otro nivel los

cruces de historias y personajes, creando un universo fílmico cuya recaudación con 22 filmes supera los 21 billones de dólares (Box Office Mojo). Con los X-Men, además de las otras propiedades que Marvel recuperó tras la compra de 20th Century Fox por Disney, la compañía suma a la bandera más importante para consolidarse como el estudio con personajes más diversos y como resultado para atraer más segmentos de mercado. Es una estrategia que comenzó con “Black Panther” al darle un lugar digno a la comunidad de color, siguió con “Capitana Marvel”, haciendo lo propio con las mujeres y que ahora, por ejemplo, persigue a los asiáticos con “Shang-Chi”, cuyo filme se encuentra ya en pre-producción, aunque oficialmente aún no se anuncia.

Con los X-Men, Marvel recupera y se nutre de un sinnúmero de personajes e historias que representan un abanico de posibilidades que parece interminable para seguir expandiendo su universo, su influencia fílmica, cultural y comercial. La mutación se define como un cambio en la estructura de un gen que a la larga resulta en un cambio, en evolución. Habrá que ver cómo se coloca y a dónde lleva esa “X” que tanto significa en genética y cuyo símbolo remite a origen, toda vez que el “endgame” ha dado pie a otro inicio de partida.