Netflix es un referente en cuanto a la producción de series y contenidos originales se trata. Basta con reconocer que a principios de este año, información recogida por ComicBook indicaba que la plataforma habría crecido su inversión en producciones originales en 25 por ciento para llegar este año a cerca de 3 mil millones de dólares.

Con esto, se preve que la firma intenta mantener sus niveles de suscriptores e ingresos que, según su último reporte fiscal, fueron especialmente favorecedores.

De acuerdo con el reporte publicado por Netflix, entre enero y marzo del presente año sumó 9.6 millones de nuevos suscriptores -de ellos, 7.9 millones fueron de mercados internacionales-, para totalizar 148.86 millones de miembros de pago a nivel global.

Lo anterior contribuyó a registrar ingresos por más de 4 mil 521 millones de dólares, lo que representó un 22.2 por ciento más que el mismo periodo, pero del año pasado.

¿Sólo hasta la tercera temporada?

Aún cuando estos números hablan de un crecimiento interesante, el proceso de crecimiento de la plataforma se ha caracterizado por un peculiar fenómeno.

A excepción de algunos títulos como Stranger Things u Orange is the New Black, muchas de las series originales que han ganado popularidad entre las audiencias son suspendidas durante la tercer temporada, aún cuando los fanáticos piden más capítulos y registran buenos índices de aceptación.

Basta con recordar lo sucedido con Sense8 o bien  la cancela cien de Santa Clarita Diet serie que se encuentra dentro del Top 10 publicado por la firma que envista las series más afamadas.

Pero, ¿por qué tomar esta decisión? Todo parece ser una estrategia para cuidar los costos de producción que de manera indirecta se convierte en la mejor estrategia de mercadotecnia.

Así lo indica un análisis realizado por de Elena Neira, autora de ‘La otra pantalla’, mismo que publicado por GQ, indica que “Netflix parece preferir los programas con un máximo de 3 temporadas y unos 30 capítulos en total. (…) La razón que hay detrás es que, pasado ese límite, la serie resulta demasiado cara. Esto tiene que ver con la manera en la que Netflix estructura los acuerdos de producción. Emplean un modelo de coste adicional que en la práctica supone adelantar los gastos de producción e incluir aumentos y bonus al equipo artístico tras cada temporada, cuando estima que el programa se hace más grande. Si una serie entra en la zona de encarecimiento económico y no genera suficientes altas o una elevada retención, lo más probable es que sea cancelada. Con las cifras que ahora maneja la compañía no hay nada que se renueve por marca, imagen o simple caridad”.

Una gran estrategia de marketing

Frenar series que parece ser todo un éxito en la tercera temporada parece ser una de las estrategias de negocio más interesantes para Netflix, misma que detrás tiene un pensamiento mercadológico bien estructurado, dentro del cual la molestia de los usuarios parece convertirse en la mejor campaña para generar suscriptores.

Para ser más claro es necesario entender que Netflix incluye en sus acuerdo un derecho de veto que bloque cualquier intención de que sus series sean transmitidas en otras plataformas, mismo que se libera luego de pasados dos años de la emisión de su capítulo final.

Con este periodo, la plataforma amortiza la inversión al tiempo que encuentra la forma de ganar nuevos suscriptores ante un peculiar campaña que los mismos usuarios llevan a cabo.

Como lo menciona Neira, “dos años les permiten explotar el long tail que pueda generar el programa. La ira de los fans por la cancelación es en sí misma una excelente campaña de marketing”.

Con esto en mente, aunque las cancelaciones de Netflix representan más de la mitad del total de cancelaciones llevadas a cabo por plataformas de streaming, se trata de un porcentaje insignificante si se compara con su volumen de estrenos, al mismo tiempo si esta decisión es leída desde la óptica de negocio y mercadotecnia de la firma.

El aprendizaje es claro, la permanencia de un producto en el mercado no sólo debe responder a la demanda, sino al valor real que aporta al negocio de cada firma.