Coca-Cola y McDonalds’s son sin duda dos de las marcas más fuertes dentro del mercado actual. De acuerdo con los resultados de Euromonitor en su estudio Top 100 Megabrands Ranking, Coca-Cola se mantiene como la marca más comprada en el globo terráqueo, con especial éxito en mercados como América Latina que representa el 40 por ciento de sus ventas mundiales.

Por su parte, McDonald’s ha visto crecer de manea exponencial su valor de marca durante los últimos años. Según estimaciones de Statsita, entre 2015 y 2018, la valoración de la firma pasó de 81 mil 160 millones de dólares a 126 mil millones de dólares.

Estos números surgen en medio de una interesante y curiosa asociación que desde hace muchas décadas ambas marcas comparten.

Un sabor distintivo

Para los amantes de Coca-Cola es relativamente fácil identificar que cuando piden su bebida favorita en un McDonald’s, el sabor de este refresco es particularmente distinto cuando se compara con una lata que se compra en la tienda o al que se percibe cuando se pide una “Coca” en algún otro establecimiento de comida rápida.

Aunque el argumento más común está en los hielos que acompañan al peculiar liquido, lo cierto es que la razón detrás de este dato curioso tiene que ver con una asociación que Coca-Cola y McDonlad’s firmaron hace muchos años para garantizar una experiencia única y distinta a sus consumidores.

Tal y como narran desde The New York Times, los dos gigantes del consumo se “conocieron” durante 1955 cuando Ray Kroc, un vendedor de equipos de batido que había obtenido los derechos para expandir McDonalds en todo Estados Unidos, abrió su primer restaurante situado en Des Plaines, Illinois.

En aquellos años, Kroc buscaba un proveedor de bebidas y en una suerte del destino, de la mano de Waddy Pratt, quien dirigía entonces la división de los envíos Coca-Cola se convirtió en el refresco oficial para los establecimientos de los arcos dorados. Desde entonces, McDonalds se ha mantenido como el cliente de restaurantes más grande para Coca Cola.

A decir de la fuente citada, la relación entre ambas firmas ha ido más allá de una simple relación comercial de compra-venta. Cuando McDonalds se expandió a nivel mundial, comenzó a usar las oficinas de Coca Cola como base de operaciones para ponerse en marcha, mientras que durante 1993, los ejecutivos de la refresquera sugirieron a la cadena de comida rápida armar un paquete que incluyera su refresco con una hamburguesa y papas fritas para la promoción de Jurassic Park, creando así lo que se conoció como el Extra Value Meal.

Una bebida especial, llena de branding

La relación evolución a tal grado que se creó un sistema único para la entrega y producción de refrescos de Coca-Cola para los restaurantes de McDonalds.

Y es que, mientras que en otros establecimientos el jarabe que da sabor a la reconocida bebida se entrega en bolsas de plástico, para los restaurantes de McDonald’s se entrega y distribuye en tanques de acero inoxidable que ayudan a preservar los ingredientes y garantizan su frescura, creando el distintivo sabor que muchos reconocen en los locales de comida rápida.

La curiosa anécdota se convierte en una interesante ejecución de cobranding a largo plazo, en donde las los marcas se benefician de un detalle que aunque simple, permite entregar al consumidor final una experiencia única y distintiva.

Desarrollar una buena experiencia al cliente se ha convertido en una necesidad prioritaria para cualquier marca ante las crecientes especulativas del consumidor sobre los roles, necesidades y expectativas que deberían de cubrir sus firmas predilectas.

Así no resulta extraño que tal y como refieren desde Econsultancy el 51 por ciento de las empresas refiere que la experiencia del cliente es el factor número uno en la promoción de la marca, razón por la cual no resulta extraño que, según un reporte de Forrester, entre las prioridades de los anunciantes se encuentren la lealtad y retención del consumidor (34.7 por ciento), los esfuerzos CRM (29.2 por ciento) y la experiencia online del consumidor (28.1 por ciento).

Cubrir las expectativas al respecto es cada vez más complejo y para las marcas no es nada sencillo lograrlo de manera individual. El “secreto” del sabor de Coca-Cola en los restaurantes de McDonald’s es ejemplo claro de lo que se pude lograr cuando una estrategia de cobranding es bien ejecutada a favor del cliente y su relación con las marcas.

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