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Pop: Nuevos retos en seguridad

El entorno de los pagos dentro de México, aunque en un estado relativamente sólido, aún tiene gran espacio de mejora.

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La seguridad en transacciones bancarias es algo serio a escala global. Para 2018, según PwC,59 por ciento de los incidentes de fraude en el mundo fueron provocados solo porque existía una oportunidad.

En México, según el mismo estudio, la tasa era más alta, de 71 por ciento. Hoy, expertos en el ecosistema de seguridad de pagos en el país consideran que la infraestructura es más sólida. Pero hay un problema: la distinción entre pagos online y físicos.

Rafael Roncancio, director de Industria y Servicios Financieros en Capgemini de México, apunta que “con los PIN, hay un entorno seguro en transacciones físicas. Pero online, hay los consumidores deben colocar varios datos. Esto es un problema, porque no todos los negocios tienen la infraestructura para proteger esta información”.

Un sistema limitado

Lo anterior no significa que los pagos online sean más inseguros o no puedan proveer la misma protección al público que su contraparte física. Para Erick Mckinney, Country Manager de Adyen en México, refleja una visión cerrada en la industria bancaria. A su parecer, “la banca aún mantiene un modelo centrado en operaciones de tarjeta presente. Por eso el ecosistema de pagos digitales tiene vulnerabilidades que los defraudadores pueden explotar para causar pérdidas significativas al canal de venta electrónico”.

Es una acusación dura, pero justa. Agentes como HSBC presumían en junio de 2020 que su cartera de clientes en la banca móvil y digital apenas alcanzaba el 48 por ciento de su audiencia total. En este contexto, es entendible que no se haya invertido en estas soluciones.

Dicho enfoque, donde las transacciones físicas son la piedra angular, también está siendo muy costosa. Según Víctor Islas, director general para Latam en ClearSale, “online se volvió el mayor canal de ventas de muchos negocios. Y una de cada dos transacciones en el canal fueron rechazadas por herramientas de seguridad tradicionales enfocadas al entorno físico”.


“EN MÉXICO HAY DIFERENTES PROTOCOLOS DE SEGURIDAD EN PAGOS FÍSICOS Y ONLINE, PERO EL ENTORNO SE HA VISTO LIMITADO AL NO PODER AUTENTICAR Y VALIDAR A UN COMPRADOR MEDIANTE OTROS MÉTODOS”.

ERICK MCKINNEY, COUNTRY MANAGER DE ADYEN EN MÉXICO


Soluciones para dos

Una forma de resolver este reto sería adoptar un enfoque donde se preste más atención al canal online. Pero sería mucho más interesante implementar soluciones tecnológicas que presenten una mejoría tanto en compras virtualescomo físicas. Marcelo Fondacaro, COO de Veritran, la industria debería ser “proveer productos que no puedan ser clonados. Que no importa el canal donde se utilice, el método de compra prevenga el fraude a toda costa. Y hoy tenemos alternativas como la tokenización de las tarjetas y el uso de carteras virtuales mediante biometría”.

Ya hay marcas que empiezan a experimentar con estas soluciones duales. Pero será crucial presentar más avances para crear un piso más parejo para la seguridad online y offline.

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