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POP: Ley outsourcing, ¿qué propone?

Con la reforma del outsourcing muchos cambios se esperan en el mercado laboral

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En meses recientes se hizo oficial una nueva ley que busca eliminar el outsourcing en el país cuando menos como se conocía hasta hace poco. La nueva ley busca entregar mayores garantías ante un modelo de contratación que pocas garantías ofrecía a pesar de ser uno de los más utilizados.

Cifras de la empresa de gestión de recursos humano, Manpower, indican que hacia finales de 2018, el 80 por ciento de las compañías del país confiaban a las empresas de outsourcing la contratación de su personal. A pesar de este interés, datos de la empresa Red Ring indican que sólo el 10 por ciento de las empresas que prestan los servicios de subcontratación de personal están en la formalidad y cumplen con todas sus obligaciones patronales.

Con esto en mente, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el personal contratado por este modelo ha crecido: durante 2004 la cantidad de personal  contratado por outsourcing era de un millón 399 mil 264, para 2019, la cifra más reciente, el número alcanzó los 4 millones 685 mil 356 personas.

Más informalidad

Aunque para muchos la eliminación del outsourcing supone grandes ventajas para los empleados quizás de manera individual, lo cierto es que para algunos especialistas se trata de un problema que podría agravar el problema de informalidad.

Diego Naveda, Director general de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano, indicó “observamos una tendencia hacia la informalidad en la que aproximadamente el 50 por ciento de los 5 millones de trabajadores subcontratados que calcula el INEGI, podrían migrar a esquemas como honorarios, autoempleo, pago a la mano, entre otros, en los que si bien se mantendrán  como parte de la Población Económicamente Activa, estos perderán la seguridad social y por consiguiente un retroceso en los esfuerzos de formalidad que se han hecho en el país. Podríamos ver la adición de cerca 3 millones de trabajadores a los índices de informalidad laboral”.


Cerca de 3 millones de personas podrían sumarse a la informalidad.


A esto se sumarán desafíos para las empresas mismas que para adaptarse a las nuevas normas deberán no solo de invertir recursos sino también de pensar en nuevas estructuras laborales. Para Sergio Porragas, director de operaciones de OCCMundial, “sin duda las organizaciones, sean grandes, medianas o pequeñas, se enfrentarán a retos operativos y a retos financieros para contratar al personal que anteriormente estaba contratado por una empresa de outsourcing; ante ello será importante que formen un equipo multidisciplinario, de distintas áreas clave, que analice y atienda la transformación de la empresa ante la nueva situación, diseñe la estrategia a seguir y dé continuidad a su negocio”.

Lo cierto es que el verdadero reto estará en encontrar nuevo motivadores que frenen el posible crecimiento de rotación, en donde la orientación de las empresas enfocadas al manejo de recursos humanos podría ser crucial. Como concluye Claire Chopin, directora de PageGroup, “la nueva reforma de outsourcing establece un marco legal al que muchas empresas deberán adapatarse en el plazo establecido. Sin embargo, más allá de los ajustes derivados de esta obligación, es importante que la empresas consideren los motivadores para la retención de talentos que complementan a lo plasmado en un contrato: el ‘meaningful work’, la confianza que genera un equipo de liderazgo y una buena cultura o ambiente de trabajo”.

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